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Preparación con malas decisiones

Óscar Valdez se arrodilla ante Miguel Berchelt tras ganarle el título

Gaspar Silveira Malaver

Covid-19, falta de preparación adecuada, fallos en la planeación de un combate de tal envergadura y el gran rival que tuvo enfrente, por sobre todas las cosas.

Miles de cosas se han dicho y miles más se dirán en torno a la pelea que la noche del sábado fue tendencia en Twitter. Y no, no fue “Canelo” y sus polémicas peleas muchas veces escasas de fuelle y contenido.

Fue la gran victoria de Óscar Valdez y la increíble derrota de Miguel Berchelt. O póngalo en viceversa.

En la pelea pasó de todo. Un arranque de tanteo en que Valdez dejó ver sus intenciones y su presencia sólida, impecable, que casi acaba con la pelea.

¿El campeón? ¿Por qué no se vio Miguel?

Nos comenta el doctor Fernando Núñez Zapata, que ha seguido el box desde las épocas de Miguel Canto, que el Covid dañó al “Alacrán”, le mermó todo. Eso dicen muchos. Y probablemente Berchelt habría tenido problemas de peso, habría quedado seco para dar las 130 libras y al “recuperarse” comió y comió y llegó a la pelea como un welter natural.

¿Vieron ustedes a Berchelt con qué juego de piernas andaba? ¿O lo vieron boxear?

Solo se le vio siendo un saco al que Valdez le pegó como quiso y el volado de izquierda que lo fulminó fue solamente el epitafio.

Cuando hablé con Berchelt a inicios de enero, el día 6, dijo de que tendría una preparación a marchas forzadas. ¿Demasiado apretado en tiempo para recuperarse del parón que forzó el coronavirus?

Dicen que el virus tiene secuelas que no se van con un tronar de dedos. Y aunque Miguel se dijo listo para asumir un compromiso de tal categoría, propiamente se vio que no lo estaba.

Y como el rival fue de verdad un peleador de muy buena preparación y condiciones, decidido a comerse al mundo, pues fue un tándem, una combinación mortal.

Ayer Berchelt subió en sus redes que se sentía mal, especialmente en eso que se llama orgullo propio, el ego. Pero Miguel, lo vi y lo habremos visto todos, pudo acabar con Valdez en los rounds seis y siete porque Óscar se estaba quedando sin gas. Pero no pudo soltar los brazos, no pegaba, no tenía box. Sorprendente Berchelt en ese punto. De salvarse del nocaut en el cuarto a aguantar hasta el décimo habla de que su condición física, al menos, era buena.

Pero... ¿por qué no boxeó? ¿por qué le pegaron tanto? ¿por qué permitieron que lo castigaran a ese nivel?

Viene una larga pausa para el que era el mejor peleador de las 130 libras, sucedido ahora por un Valdez que sorprendió y dignamente está donde está. Mucho descanso, aclarar dudas, revisar errores. Sí, desde la misma aceptación de la pelea en plazos cortos, hasta permitir que la contienda llegue tan lejos, esperando de milagro en milagro, cuando desde el cuarto asalto se vio que estaba noqueado, sin piernas.

Lo que sí, pese a lo que pudo ser o no ser, la gente se puso de pie ante el excampeón, esperando su pronto retorno a los grandes escenarios.

 

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