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Roberto Gómez “El Zorrillo” hace grande toda oportunidad

Roberto Gómez en la corrida de rejones de 2019 en Mérida

El yucateco se abre paso en el centro del país

El novillero yucateco Roberto Alejandro Gómez Valladares entiende bien que al primer “toro” al que debe pararle quien tiene sueños de gloria no tiene astas ni pelo negro, aunque es el más peligroso que existe.

Tras haber rifado hasta su vestido de torear para viajar a Tlaxcala, Roberto está en el Centro de Formación Taurina encabezado por el matador Uriel Moreno “El Zapata”, donde iba a permanecer hasta mañana, pero esta semana fue invitado para seguir hasta septiembre.

Sin dinero ni influencias, pero con esfuerzo, sacrificios y afición, el yucateco comienza a abrirse paso en el centro del país, donde el pasado Domingo de Resurrección fue invitado por el rejoneador Luis Pimentel para actuar en la plaza de toros tlaxcalteca Jorge “El Ranchero” Aguilar.

“Empecé a torear en las fiestas tradicionales de Yucatán a los 15 años, lavando también los trajes de los toreros, zapatillas y cargando espuertas y banderillas, hasta que hace poco me motivé para aprender el toreo profesional”, relata Roberto, a través de un comunicado.

Fresca está en su memoria, y quizá lo estará siempre, su actuación hace dos años en la Plaza de Mérida donde hizo el paseíllo como sobresaliente y vivió, de acuerdo con sus propias palabras, “algo mágico e inimaginable”.

Roberto ejecutó impecablemente la suerte suprema haciendo rodar sin puntilla al toro, lo que provocó la euforia del público, que coreó “¡torero, torero!” y obligó a dar la vuelta al ruedo, siendo felicitado por los rejoneadores Casas y Diego Ventura, anunciando este último que le obsequiaría un novillo.

 

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