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Rómmel Pacheco, cerrando su historia

Rómmel Pacheco Marrufo

Rómmel Pacheco se despedirá de los Juegos Olímpicos saltando en el trampolín de Tokio

Rómmel Pacheco abrió ayer la que será la última página de su larga, prolífica carrera deportiva.

Deportista exitoso, persona pública que llegó a altos estratos de la sociedad gracias a su conducta dentro y fuera de las albercas, el clavadista yucateco Rómmel Agmed Pacheco Marrufo fue el abanderado de la delegación mexicana en la apertura oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La justa que se realiza en el imperio del Sol Naciente representará la cuarta ocasión en que el clavadista se viste de olímpico. Debutó en los Juegos de Atenas en 2004, repitió en los de Pekín en 2008 y, tras una pausa en la competencia de Londres en 2012, reverdeció laureles para clasificarse a las dos siguientes: Río de Janeiro en 2016, y ahora las de Tokio, para las que ganó la plaza olímpica con su papel en los Mundiales de Natación de Gwangju, en Corea del Sur en 2019, aunque su nominación para el equipo nacional estuvo envuelta en controversias por situaciones internas en el seleccionado tricolor de clavados.

Su vida tiene un larguísimo historial, abierto cuando era niño. Le vieron saltar las fosas del Estadio “Salvador Alvarado” y la Unidad Deportiva Kukulcán, siendo que esta última ahora incluso lleva su nombre. De allí se fue al Centro Deportivo Olímpico Mexicano, estableciéndose como uno de los principales referentes de los santos ornamentales en el país. En la alberca del IMSS en Ciudad de México hay una estatua de Carlos Girón, legendario medallista olímpico de clavados (Moscú 80), que Rómmel conoció siendo niño, sin saber de quién era. Fue uno de los grandes motivantes para el yucateco. Rómmel le contó al Diario, sobre el fallecimiento de Girón: “Recuerdo que en una de mis primeras competencias a nivel nacional, en Ciudad de México. Fue en la alberca del Seguro Social. Llegando, a la entrada, ves una estatua gigantesca como la de Rocky Balboa. Era de Carlos Girón. Y yo preguntándole a mi mamá que de quién era la estatua. Me impactó muchísimo desde ese momento”. Y se propuso luchar para alcanzar una imagen como la del desaparecido medallista.

Perenne ganador de medallas, destacó desde joven en campeonatos nacionales, así como en Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y Mundiales de la FINA, así como en la obtención de reconocimientos, pues es el máximo recipiendario del Premio Estatal del Deporte y el Mérito Deportivo Yucateco.

En sus redes sociales, Pacheco Marrufo escribió ayer: “No existe un orgullo más grande que el de ser mexicano… Hoy he tenido uno de los más grandes honores de mi vida, portar la bandera de México en la inauguración de los Juegos Olímpicos; la piel se me hacía chinita de la emoción y pude sentir la buena vibra de todo México. Deseo el mejor de los éxitos a toda la delegación mexicana y créanme que venimos a darlo todo. ¡VIVA MÉXICO!”.

Rómmel Pacheco es el segundo yucateco con más participaciones olímpicas. En esta ocasión empata a David Mier y Terán Cuevas, quien compitió en cinco ediciones de los juegos en tabla vela.— Gaspar Silveira Malaver

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