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Rubén “El Púas” Olivares: un verdadero ídolo del pueblo

Rubén "El Púas" Olivares, gloria del boxeo mexcano
Rubén "El Púas" Olivares, gloria del boxeo mexcano

Ah… los héroes de mi memoria. Esos héroes.

En dos días tuve la fortuna de intercambiar plática con uno de los grandes hombres que dio México, "El Púas" Olivares. Olvídese de que es solo un deportista. Es de esos que ya eran una verdadera leyenda mientras uno aprendía el abc de la vida.

Rubén Olivares, flanqueado por dos históricos yucatecos, Freddie “Chato” Castillo y Juan Herrera. “Mis amigos los campeones… cómo los quiero”, dijo “El Púas”
Rubén Olivares, flanqueado por dos históricos yucatecos, Freddie “Chato” Castillo y Juan Herrera. “Mis amigos los campeones… cómo los quiero”, dijo “El Púas”

No me cansaré nunca de tomarle la llamada a Rubén Olivares. “Mi Púas”, como decían los viejos aficionados del querido Tixkokob que le decían al que fuera un enorme boxeador.

El Salón de la Fama del Boxeo Internacional le abrió un nicho en su recinto de Canastota y cada que hay alguna ceremonia especial, “me llaman los gringos y vamos… yo soy del pueblo”.

"El Púas", gran ídolo del pueblo mexicano

Fíjese qué juego de palabras: “Yo soy del pueblo”. Antes del surgimiento de Julio César Chávez, de la llegada de la nueva estrella llamada “Canelo” Álvarez, Rubén Olivares Ávila era el gran ídolo de México. El pueblo lo sabía y él, nunca ha negado ser eso.

Lo dice una vez y cada que quiere. Su voz, hasta cierto punto aguardientosa (así lo catalogamos), no cambia. Es el mismo que oímos en las entrevistas, tampoco su cara “toda fregada, pero pues no me pagaban por ser bonito, sino por subirme a boxear, a tirar golpes”.

Pues tenemos a Rubén Olivares “El Púas” como protagonista de nuestros “Domingos especiales en www.yucatan.com.mx”. Llegamos a él gracias a Álvaro Medina Peniche, que nos platicó muchas cosas de él y nos dio su número personal. De allí es que hemos tenido las charlas con ese hombre que, confiesa el mismo Rubén, “no necesité ir a la universidad para ganarme la vida decentemente”.

Pero, cuenta el contador Medina Peniche, “tiene una letra en manuscrita que sorprende”. Olivares dice “no es para tanto, pero sabe qué, yo lo que hice fue lo que mi mamá y mi papá me decían: escriba todo, apunte todo. Y tenías que escribirlo todo en esa época. Ahora, chamacos estos ya no apuntan nada”.

Escribir un libro de sus memorias, uno de sus sueños

Es precisamente el tema de su elegante caligrafía de la que parte la idea de esta charla. No le considero una entrevista porque no hubo tantas preguntas, pero sí muchas exposiciones de motivos, razones de vida, sueños cumplidos y muchos que aún quiere cristalizar.

Uno, un libro de sus memorias. La idea es que se llame “De puño y letra” y que lo escriba él. Pero los tiempos recientes, “con ese bicho que nos tiene sufriendo a todos, a lo mejor no nos da tiempo de hacerlo así, mejor en computadora. “Pero sabe usted… un libro escrito en inglés, y vamos a hacer un negociazo”.

El mismo exmonarca lanzó sus memorias tiempo atrás en el compendio “Del infierno a la gloria”, y el periodista Ricardo Garibay presentó en 1978 “Las glorias del gran Púas”.

Rubén Olivares nació en Ciudad de México (varias veces insistió en la charla telefónica que es de la Guerrero y se hizo varón “a punta de ya sabes cómo”). Para todos, es el ídolo de la Bondojito, donde todavía, a sus 74 años, sale todos los días a vender “lo que haya que se pueda vender, a trabajar que nada es gratis ni aquí ni allá en su querida Mérida”.

"Si hay que vender algo... se hace"

“Soy artista… Eh… no solo porque salí en películas o porque a cada rato me ven en la televisión, sino porque soy artesano. Voy al tianguis, vendo obras talladas en madera".

"Fíjese que he hecho recientemente cuadros de ‘La última cena’ tallados a mano, y alguna vez a los apóstoles les puse guantes. ¿Y sabe qué? Gustó mucho. Claro, porque lo hizo el ‘Púas’. Se venden… hasta 4 mil dólares, o 5 mil”.

Rubén Olivares no está peleado con el dinero y en esta etapa de la vida, afirma categórico, “si hay que vender algo para hacer dinero, se hace. No le tengas miedo nunca a lo que honradamente te ha dado de comer".

"Vendo de todo. Mis guantes, mis cinturones, mis fotos. ¿Para qué ch… lo voy a dejar aquí. Cuando nos vayamos, usted lo sabe bien, no nos llevaremos nada”.

"¿Vendo mi vida? Sí. Es mi vida"

El acento del centro del país no se pierde en él: “No man… mejor nos deshacemos de lo que tenemos. Le voy a decir una cosa, con todo respeto: podrán decir que vendo esto, o lo otro, pero es mi vida. Nadie me ha regalado nunca nada. ¿Vendo mi vida? Sí. Es mi vida. Y tengo derecho”.

“Por eso quiero hacer ese libro que le digo, vamos a meterle caña”.

Ah que “Púas”. Toda una historia que merece más que un libro. En la red, en las plataformas de venta on line, se puede encontrar cualquier cantidad de productos “originales” con la firma del legendario peleador.

Una de las cosas que a Rubén Olivares siempre le han aplaudido es su naturalidad, en comportamiento, en poder decir las cosas como las siente.

Vuelve a tocar el tema de su libro. Es recurrente en las varias llamadas realizadas al reportero en estos días.

Su libro lo pretende escribir en inglés

“Mire le quiero decir que lo hagamos en inglés, en otro idioma después. Pero no solo en español, para que luego quede en manos de esa gente (refiriéndose, se entiende, a personas del aparato gubernamental).

“Aquí por ellos pasan muchas cosas. Estamos muy jodidos, esa gente es muy ratera. Y luego nos decimos siempre: ‘Para eso les pagamos weyes… no para que nos roben. Se hace llamar gobierno eso que hacen, pero es un vil robo. ¿A cuánto está nuestro dólar? A veintitantos pesos. Y volteamos a ver a Inglaterra, por ejemplo. ¿Cuántos pesos nos cuesta una lira?”

Arremete con una de sus expresiones: “Mexicanos, despierten por favor. No sigamos siendo más pendejos”.

Cuarteto de legendarios peleadores mexicanos: Carlos Zárate, “Chiquita” González, “El Púas” Olivares y Pipino Cuevas
Cuarteto de legendarios peleadores mexicanos: Carlos Zárate, “Chiquita” González, “El Púas” Olivares y Pipino Cuevas

Es por ello que, mencionamos líneas adelante, Rubén Olivares es más que un personaje de deporte. Fue en su momento, y sigue siendo para muchos, el mejor libra por libra de la historia.

Él peleó cuando, entonces, había que enfrentarse a los mejores para poder ser campeón del mundo.

“Peleábamos a 15 señor Gaspar… a 15. Y nos partíamos la madre. Cheque usted si puede en los récords de antes. Difícilmente había peleadores que no llegaban, al menos, a 12 o 13 raunds. Y las peleas luego eran decisiones cerradas, si te molestaba el veredicto le querías partir toda al juez, también a tu rival y venían revanchas".

"Hoy, lamentablemente, al boxeo lo tienen prostituido. ¿Qué es eso de que el campeón mundial gane en dos o tres raunds? Yo creo que a todos antes de subir a pelear deberían de decirles: si no llegas al siete u ocho, mínimo, no te pagamos. Va a ver que así, hasta a 12 van a aguantar”.

¿Son mejores ahora los campeones que antes?, preguntamos

“Usted me va a perdonar… Esa es otra cosa. Antes era entrenar boxeo, sí o sí. Ahora vemos que tienen enormes equipos a su alrededor, entrenadores, doctores… hasta quien te lime las uñas. ¿Y a qué hora boxean? Noooo".

Rubén "El Púas" Olivares
Rubén "El Púas" Olivares

"Viera usted nuestra época. Había que hacer cola para ser sparring de un campeón. Y el campeón aguantaba los golpes que le daban. Creo que ahora desde el sparring ya sabes que al campeón, puff, ni lo toques”.

“Así que, si dicen que los de ahora son mejores, que lo digan. Yo soy feliz viviendo como vivo hasta ahora, en la calle, con mi gente querida".

"Le digo que salgo a los tianguis, vendo cosas de boxeo, cuento mis historias de box, le hablo a la gente de arte, de cultura. Le digo que vendo lo que haya que vender, mientras todo sea decente, porque gracias a Dios mis señores padres eso me enseñaron siempre: sé honesto. Porque hay mucha gente cabrona”.

El ídolo de la Bondojito siempre ha hablado así. “Hoy pues estoy igual que todos, jodido de dinero, por eso todas las mañanas salgo a ganarme algo de billete. Porque si hay que ir al doctor, hay que pagar el doctor. Si no hay dinero, simplemente no vamos”.

Más de 100 peleas sostuvo Rubén Olivares

“Yo nunca me guardé nada, ni hablando ni gastando. Trabajé muy fuerte como boxeador, fueron más de cien peleas, cuatro campeonatos del mundo. La vida te enseña, así que, si querías darte un gustito después de cada pelea, adelante, a dártelo".

"Y a mí pues eso me gustaba, vivir bien, para qué no hacerlo, si ya me partí el cuero. Le voy a poner un ejemplo: si había un show de los buenos de antes, no sé… Marco Antonio Muñiz, el señorón de la canción, o Carlos Licco, que cantaban a todísima madre, compraba mi boleto y me iba a verlos, y también le pagaba boletos a muchos que iban detrás".

"Siempre pagué mi boleto a donde quiera que iba, no me gustaba colgarme de la gente. El que organiza un evento invierte, así que eso de estarle pidiendo favores a otros. Nada, no va conmigo”.

Y pues insiste: “Hoy no, no tengo millones, pero estoy vivo y tengo muchas razones para sentirme feliz. Como todo el tiempo me enseñaron a trabajar, pues a darle duro. No me gusta pedirle nada a nadie. Si me quieren dar, que me den, pero pedir, ¿para qué si puedo salir a ganarme los pesos”.

Artista de cine y televisión

Le comenta el reportero que esa forma de ser, tan natural, es algo por lo que todos conocemos al “Púas” Olivares, el icónico personaje que, dada la trayectoria, llenaba arenas cuando peleaba, fue artista de cine al lado de los grandes de la época, también en televisión.

Me habla particularmente de “Nosotros los feos”, señalando que “en esa no solo apareció ‘El Púas’, sino también (Octavio) ‘Famoso’ Gómez, Rafael Herrera, grandes boxeadores. Yo creo que sólo de los boxeadores de antes podríamos hacer cientos de películas”.

Pero su intervención en decenas de cintas, especialmente de ficheras y de temas de barrio, le marcaron para siempre.

Cartel promocional de una de las películas que protagonizó el inmortal Rubén "Púas" Olivares
Cartel promocional de una de las películas que protagonizó el inmortal Rubén "Púas" Olivares

Me trae a la mente a los campeones mundiales de la época dorada.

“¿No se acuerda usted de la película que hicieron de mis queridos campeones mundiales yucatecos? Mis amigos, mis queridos amigos. Miguel Canto, mi compadre Guty, mi amiguísimo ‘Chato’ Castillo, Juanito Herrera. Me encantaría poder reunirme con ellos, platicar, tomar un café allá bajo sus portales".

"Le digo que en serio que me encanta Mérida. No he ido por falta de dinero, si alguien me paga dos boletos, para mí y mi señora, nos vamos con gusto a pasear a Mérida a saludar a esta linda gente. Y por qué no, comprarme una casita allá, irme al campo, subirme al castillo de Chichén Itzá”.

"Vacunado" contra la bebida

“El Púas” nos confesó que lleva muchos años sin consumir alcohol. “Eso (beber) lo hice, hice de todo hace muchos años, pero a Dios gracias ya no. Mi familia me cuida, me trata bien, ya estoy vacunado”.

Entonces recuerda algo de sus años esos en que “hice de todo”, cuando la fama del ídolo de México estaba en su mejor momento.

“Recuerdo esos años. Rubén Olivares te invitamos aquí, ‘Púas’, vamos para allá. No parábamos. A veces eso no lo puedes controlar”.

Se codeó, en aquellos tiempos, con los mejores peleadores de la época. Recuerda a grandes peleadores como Muhammad Alí, “era un campeón de verdad, qué gran boxeador era”, y por la fama atesorada, “tengo fotos hasta con el Dalai Lama. Una vez lo encontramos en un evento y me tomé una foto con él, le puse mi cinturón y mis guantes. ¿Te imaginas verlo así?"

Nunca, durante los largos momentos de las llamadas, quiso hablar de si fue o no el mejor boxeador de su época, como lo consideran todos.

“Esas son otras cosas. Lo que puedo decirle es que a mí la gente me quiere mucho, donde me vean me saludan, me dan muestras de cariño y de respeto”.

Se convirtió en un ídolo del pueblo

Y aunque no quiera decirlo, es el ídolo del pueblo. El boxeador que, siendo el héroe de la calle, dio el salto hasta convertirse en campeón del mundo, en una época en que los grandes eran ídolos.

Es la suya, como titulamos, “Una vida única”, la de Rubén Olivares Ávila, el que nació en la colonia Guerrero y se hizo hombre en la Bondojito. Allí creció el que fuera boxeador, campeón del mundo cuatro veces y miembro del Salón de la Fama del Boxeo Mundial, además de alguna vez político.

Lo que no importa que no diga él, es que para muchos, con expertos por delante, ha sido el mejor peso gallo de la historia. Recuerdo a mis viejos amigos de Tixkokob, varios ya fallecidos, que lo vieron pelear, diciendo que Olivares tenía una gran pegada brutal y un aguante que no tenía comparación.

El célebre cartel de la pelea en que, 62 años como este domingo 22 de agosto, Rubén Olivares conquistó la corona mundial de los pesos gallos enfrentándose a Lionel Rosi en El Fórum
El célebre cartel de la pelea en que, 62 años como este domingo 22 de agosto, Rubén Olivares conquistó la corona mundial de los pesos gallos enfrentándose a Lionel Rosi en El Fórum

Debutó como profesional a los 17 años noqueando a Isidro Sotelo en Cuernavaca. Luego de pelear para un récord de 51 triunfos y una derrota, recibió la oportunidad de disputar el título mundial ante el australiano Lionel Rose en el Fórum de Inglewood, California, el 22 de agosto de 1969, es decir, hace justo 62 años.

En su palmarés aparecen peleas con inmortales del boxeo, como Alexis Argüello, “mi querido compadre de Nicaragua que se nos fue”; Chucho Castillo, Bobby Chacón. “Le peleaba a todos, no le tenía miedo. Bueno, en esa época no nos cuidaban como ahora”.

Hasta la aparición de Julio César Chávez, Rubén Olivares era el gran ídolo del boxeo mexicano. Genio y figura, amable siempre, intrépido cuando dice las cosas.

Un mexicano ilustre y personaje de todo el mundo que me regaló, y seguramente me regalará, varias charlas más, en espera de volver a saludarle en persona.

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