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Un caballo yucateco relincha en Tokio

Alberto Alcocer Gamboa

Alberto Alcocer, médico de la Conade, vive la intensidad olímpica

Lo habíamos platicado varias veces en los días recientes y, con los Juegos Olímpicos de Tokio en desarrollo, todo mundo vuelve a pensar en lo grandioso que debe ser estar en una justa así.

Lo confirma un yucateco que actualmente está trabajando casi sin descanso en el imperio del Sol Naciente.

“Siempre está la ilusión de asistir a unos Juegos Olímpicos o un Mundial del deporte que sea. Todos lo pensamos”, dice Alberto Alcocer Gamboa, un médico especialista en Medicina del Deporte, con masters y postgrados que le han posicionado entre los primeros del rubro en México.

Alberto, a quien conocen coloquialmente sus amigos como el “Caballo”, es parte del equipo médico de la Conade que atienda a la delegación mexicana. Pero también tuvo su proceso para estar en el magno evento.

“Llevo seis años con la selección mexicana de básquetbol y desde 2019 estoy colaborando con la Conade. Hace 15 días en estuve en Croacia con el equipo de baloncesto, perdimos el pase. Pero ya me habían invitado a participar y se hizo un proceso de selección desde marzo”, relata Alberto antes de ir a dormir en una madrugada en Tokio, mediodía de Mérida.

Todo, por todos

“Y pues acá estamos dando todo para ayudar a los atletas a conseguir sus objetivos deportivos”, dice Alcocer Gamboa, con quien incluso bromeamos entre la posibilidad del título del reportaje: “Un caballo yucateco relincha en Tokio”. Y soltó las risas.

Alberto fue futbolista, con participaciones en selección nacional amateur Sub-17, antes de decantarse por su otra pasión: la medicina deportiva. “Jugué fútbol toda mi vida y me ha dado todo lo que he logrado por los valores y la disciplina de luchar hasta el último minuto cualquier situación de la vida”, narra el galeno.

Y ahora, a exponer todos sus conocimientos en la medicina deportiva en favor de los atletas de la delegación tricolor. “Hoy atendí a nueve de béisbol, a dos de clavados, tuvimos coberturas de campo, atendimos también al gimnasta Daniel Corral y a la gente de boxeo. Es un ejército de personas que participan alrededor de los atletas, voluntarios de otros países en la logística. Una locura”.

De eso se trata. De vivir con toda la intensidad esa locura que hay en estos Juegos Olímpicos que son muy especiales por la contingencia por el Covid, que incluso ha hecho que los protocolos de seguridad y sanidad sean extremos. Con decir que están casi prohibidas las fotos sin cubrebocas.

“Acá está el top de todos, atletas, entrenadores, medicina y ciencias aplicadas a la organización deportiva. Hay minicongresos de todos los deportes”, expresa Alberto, casado con Marenna Alonzo Cortazar, padre de Leonardo y Alejandro Alcocer Alonzo, e hijo de los doctores Miguel Alcocer Selem y Patricia Gamboa Serrano. De herencia, pues, eso de la medicina. Y con lo aprendido en el fútbol dice: “Nos esforzamos diario a ser buenos yucatecos y mejores profesionales porque hay mucho por hacer en el deporte”.

Ni duda hay de eso que piensa. Es el sueño de todos los que hacen deporte. “Es lo que pasa en mi cabeza cada que amanece. ¿Cómo puedo ayudar hoy?”, remata desde Tokio.— Gaspar Silveira Malaver

 

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