in ,

Un equipo histórico

Los once venados que saltaron al Estadio Caliente de Tijuana para el partido de vuelta

A diez años de la coronación del Mérida FC: lecciones de fútbol, de conjunto y de vida

Lo vivido en el par de semanas que fue de fines de mayo a inicios de junio en 2009 marcaron la vida de Arturo Millet Reyes. Seguramente la de los integrantes del Mérida FC y también de miles de yucatecos aficionados al fútbol.

la portada del Diario el 25 de mayo de 2009
Foto: Megamedia
Los once venados que saltaron al Estadio Caliente de Tijuana para el partido de vuelta

La vida, a veces, es un suspiro. Y eso ha sido una década. “Parece que fue ayer…”, dice sonriente Millet Reyes. Se refería al 24 de mayo de 2009, año en que los Venados, su Mérida FC, llegó a la gloria de coronarse en la entonces Primera División A, hoy Ascenso MX.

De sus libreros, saca un resumen con recortes del Diario de todo lo que el Mérida hizo en ese Clausura 2009, desde su primer entrenamiento hasta el partido en el que, por mala fortuna, no se logró el ascenso al caer en pénaltis ante Querétaro.

Puede ser el trago amargo de todo este cuento que parece de fantasía. Pero entre armar un equipo para ganar el Clausura y perder la final de ascenso, se forjó una trama de vida para él y para todos los que giran en torno a la organización.

Porque, como bien dice, se armó un equipo que tuvo jugadores muy valiosos, estrellas, sin duda, como “Parejita” López, Sonny Guadarrama, Yasser Corona, Antonio Landa, apuntalado por elementos extranjeros como Federico Mancinelli, Diego Olsina, Nicolás Saucedo, dirigidos bien, como apunta el empresario yucateco en un editorial que aparece abajo, por David Patiño.

Quizá sea el momento de su vida. El 24 de mayo coronó el trabajo de largos años, desde que se involucró en el fútbol profesional (con Nacional Tijuana), hasta que se quedó como dueño único de un equipo que significó para él desgastes, desaveniencias y satisfacciones enormes, como la que hoy está marcada como una efeméride especial.

Y no lo dice solo porque los Venados ganaron el campeonato en ese torneo corto, el segundo de Yucatán en la historia (el primero, en 1999, con Efraín Lugo como presidente). “Para Mérida era la oportunidad de ascender, pero además del fútbol, significaba una oportunidad para la ciudad, para mostrar que tiene para ser plaza de Primera División”.

“Me siento orgulloso de haber contribuido en algo para el fútbol”. Y claro, también habla del resentimiento inevitable de no haber alcanzado la cima por quedarse en la orilla en la final de ascenso. “Pudimos hacerlo. Claro que pudimos. Pero no se pudo. Hicimos todo en lo deportivo, pero nos faltó eso”. Y confiesa: fiel seguidor del Cruz Azul, ahora con los fracasos celestes no sufre tanto luego de lo que sufrió cuando perdió la batalla grande ante Querétaro.

“Aprendí mucho. Y, luego de perder así, qué más feo puedes sentir”.

Pero antes de esa baja ante los queretanos, tuvo una semana memorable alzando el trofeo de campeones de Primera A. “Y eso, por nada lo cambio. Marcó mucho de mi vida”. Hoy, el Mérida se reunirá en Tamanché, con Millet Reyes y Patiño a la cabeza, para conmemorar una década de aquella tarde memorable en Tijuana, donde logró el segundo título yucateco.— Gaspar Silveira

¡Gracias Venados!

Advierten a alcaldes: seguirá el decomiso de ambulancia con mal uso

Regresa el máximo evento de la construcción