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Un fútbol de superación: jugadores de primer nivel sin un brazo

El uruguayo “Manco” Castro pelea por cabecear un balón

Varios jugadores son recordados por jugar al balompié de primer nivel sin un brazo. En este artículo recordamos algunos nombres que ya son parte del la historia del deporte

No recuerdo la edad en la que comencé a patear una pelota de fútbol. Era muy pequeño y conforme crecía y mis piernas aguantaban más horas, iba haciendo mía —junto con otros amigos— la explanada de un parque a la que poníamos unas cuantas piedras para delimitar la portería. Vamos, como ha hecho todo el mundo en su niñez, no importa el país ni el lugar de reunión futbolera.

Entre mis amigos había de todo: gente que nació para ser jugador, otra que era maestra en hacerlo en la videoconsola y otra que no sirvió para ninguna de las anteriores, pero amaba verlo en la tranquilidad de su sofá con un vaso de leche y unos cuantos panes dulces delante.

Después de muchos años y de seguir jugando con ganas, me doy cuenta de que el fútbol no es para los que saben, sino para los que quieren y lo buscan con especial ahínco. De hecho, hurgando hace unos días en la historia del fútbol, me topé de casualidad con un tema tan curioso como increíble y repetido en distintas partes del mundo, que hizo que esa reflexión quedará casi esculpida en piedra en mi cabeza.

Hace unos cuantos años, cuando el fútbol apenas comenzaba a parecer fútbol, cuando los corazones ya empezaban a galopar con el correr de una pelota y los jugadores ponían más pasión que cabeza en un deporte bello que reinaba sobre muchos otros desde su nacimiento, comenzaron a aparecer las historias de superación, esas que, pase el tiempo que pase, no se olvidan, tan solo se recuerdan con admiración.

No podía ser en otro lugar que no fuera Argentina donde uno de esos primeros relatos verídicos tomó forma, concretamente en un equipo hoy desaparecido, que pertenecía a la primera división gaucha: el Barracas Athletic.

Allí, en la tierra de Carlos Gardel y Diego Maradona, en la de Juan Domingo Perón y Jorge Luis Borges, el fútbol se vive de otra manera y el que quiere jugar lo hace cueste lo que cueste, sufra lo que sufra.

“Si quieren les doy una mano. Dos, ya saben que no puedo…”. Con estas palabras, un futbolista de origen irlandés, Winston Coe, se ofreció para ocupar la portería del Barracas Athletic después de que el equipo se quedara sin su arquero oficial, José Buruca Laforia, quien emigró a otro equipo argentino, a pocos días de comenzar la temporada, allá por 1906. Winston, por aquel entonces, tenía la demarcación de lateral derecho en el mismo equipo, del cual también fue uno de los fundadores oficiales.

Lo curioso de Winston es que era manco. De ahí su frase previa. Una broma para muchos jugadores de aquel equipo, pero no para el portero, quien lo decía muy en serio.

Más curioso fue que paraba bastante bien, mejor que otros candidatos al arco que probó la escuadra. Y debutó, como debutan los grandes, con una actuación —cuentan las crónicas— excelsa a pesar de la derrota de su equipo 2 a 1. La cantidad de atajadas que realizó valieron unos cuantos artículos de admiración en los periódicos a pesar de la limitación física. “Muchísimos shots atajó el “Manco” Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una”, relató el periódico “La Prensa”.

Winston entró al equipo para ayudar mientras se encontraba el sustituto de Laforia. Jugó dos partidos más antes de dejar el equipo. En ellos, sus vuelos y atajadas fueron de lo más destacado a pesar de las duras derrotas por 11 a 0 frente al Reformer y 5 a 0 frente al Alumni.

Victorio Casa “Carasucia”

Parte de la quinta de los “Carasucias”, cinco jóvenes de las básicas de San Lorenzo de Almagro, llamados así por estar siempre jugando en la calle, en el barro y entre las piedras, Victorio “Manco” casas, un volante izquierdo sin mucho recorrido, saltó en 1962 a la palestra del equipo de Buenos Aires.

En 1965, con el equipo en primera, salió con una chica en su auto. El destino quiso que se estacionara en un lugar apartado, oscuro y, lo peor, bajo dominio militar, cuyas reglas no permitían que se estacionara nadie. Cuentan que la ametralladora de un militar se descargó sobre el auto cuando el futbolista hizo caso omiso de las advertencias sobre las restricciones. Las balas alcanzaron uno de sus brazos, cuya amputación fue una realidad poco después.

El “Manco” Casa no se dio por vencido y regresó 45 días después a jugar. Lo hizo ante Banfield, ayudado por un brazo ortopédico que pesaba cinco kilos.

Después llegó una venta a Platense en 1966 y una marcha a Estados Unidos donde jugó en los Whips y los Darts. En 1971 regresó a Argentina y jugó con Quilmes, equipo en el que se retiró.

“Divino manco” Castro

Héctor Castro es un ejemplo de futbolista hecho y derecho sin un brazo ya que a los 13 años lo perdió al cortarse con una sierra eléctrica. Uruguayo de nacimiento, es uno de los más recordados del fútbol charrúa al convertirse en el primer goleador en un mundial de fútbol, el de su propio país en 1930 donde jugó dos partidos y metió dos goles.

Debutó en 1921 en el Club Atlético Lito, hasta emigrar al Nacional, club con el que dio el salto a la selección nacional. Allí, brilló en la victoria de su país en la Copa América de 1926 y 1935 y los Juegos Olímpicos de 1928. En su haber también tiene dos participaciones más en las citas continentales, la de 1927, con Uruguay terminando segunda, y la de 1929, finalizando tercera.

El “Manco” Castro tuvo un paso ligero por el fútbol argentino, concretamente el Estudiantes La Plata, antes de regresar al Nacional, donde se retiró.

Julio González

En los últimos años, el fútbol masculino ha dejado un nombre como símbolo de superación, el del chileno Julio González.

El deportista brilló en un torneo preolímpico en 2003 y en las Olimpiadas de Atenas un año después para colgarse la plata en el torneo. incluso, estuvo en carpeta de la Universidad Católica, pero finalmente fue contratado por el Vicenza.

La Universidad Católica de Chile pensó en él para reforzar la escuadra, pero su sueño europeo tuvo recibió un empuje con el Vicenza italiano.

En 2005, cuando su carrera iba en franco ascenso —y con un precontrato con la Roma— sufrió un accidente automovilístico cuando se dirigía al aeropuerto para pasar unas vacaciones en su país natal. De ese accidente salió malparado y terminó con la amputación de su brazo izquierdo.

Además de una cesión en Huracán en la que solamente logró un tanto en 10 partidos, trató de regresar a jugar al fútbol en Vicenza, pero tampoco fue una etapa fructífera. Finalmente lo logró en el club Tacuary, de Paraguay en el que apenas duró dos temporadas antes de decidir dejar el fútbol después de una lesión en la clavícula en 2008 cuando estaba disputando un balón: “Era muy difícil disputar balones divididos con un solo brazo. A los rivales se les hacía difícil marcar a alguien como yo. Me daba cuenta de eso, pero nunca sentí ninguna falta de profesionalismo de ellos”.

Carson Pickett

El fútbol femenino tiene a su propia heroína en el ámbito de la superación deportiva: Carson Pickett, quien nació sin un antebrazo, el izquierdo.

La jugadora, en activo, pertenece a la disciplina del Orlando Pride se ha superado a sí misma desde su nacimiento y con 26 años es una de las defensoras más destacadas de la liga.

Por si fuera poco, la jugadora, antes de cada partido que juega su equipo en casa, se acerca a la grada y saluda a Joseph, un niño fanático del equipo y de Carson que también tiene un solo brazo. Su saludo ha sido viral.

La superación hace brillar las historias deportivas; lo ha hecho durante muchos años, y lo seguirá haciendo mientras el fútbol sea fútbol y el hombre siga buscando sacar petróleo de donde hay agua. Es parte de nuestra condición. Por eso, el fútbol no es para los que saben, sino para los que quieren.— Javier Caballero Lendínez

Francisco “Manco” Ruiz

Green Cross. Francisco Ruiz desarrolló su carrera futbolística en la Unión Española y posteriormente en el Green Cross chileno. Era apodado el “manco” porque le faltaba una parte del brazo derecho, pero a pesar de todo pudo desarrollarse como futbolista profesional.

Campeonato. Logró el campeonato chileno de 1945.

Delantero especial. La prensa lo describía como “uno de los delanteros más técnicos y hábiles de la liga del país. Su dominio de la pelota y su inteligencia ponen al equipo lo que ha venido demostrando en las últimas dos temporadas”.

Debut nacional. Su gran desplazamiento con la pelota y el buen pase en profunidad que tenía hicieron que lograra llegar a la selección chilena, jugando un partido en el Sudamericano de 1946. Su equipo, entonces, ganó 4 a 1 ante Bolivia.

El futbolista de origen irlandés Winston Coe, durante una intervención en un partido del Barracas Athletic. Winston era uno de los fundadores del equipo
El uruguayo “Manco” Castro pelea por cabecear un balón
El “Manco” Castro no solo fue un ejemplo de superación. Pasó a la historia por ser el primer futbolista que anotó un gol en un Mundial de Fútbol, precisamente el de Uruguay 1930. Tuvo una gran carrera en el mundo del balompié
El “Carasucia” Casa, perteneciente al San Lorenzo de Almagro, disputa un balón con el portero de Huracán durante un partido
Carson Pickett saluda como es costumbre al niño Joseph antes de jugar un partido para el Orlando Pride
A la izquierda, el “Manco” Ruiz, uno de los delanteros chilenos con más técnica de su época.

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