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Yucatán divive honores: gana el 2o. sin público

Foto: Megamedia

Vaya paquete el de anoche en el Parque Kukulcán.

Antes de ir al fondo de una noche súper extraña, les comentaremos que los Leones de Yucatán se repusieron de un muy mal arranque de jornada ganando el segundo duelo de la doble cartelera, 8-4 sobre el Águila de Veracruz, una división de honores que mostró dos caras del equipo melenudo.

Luego de una pálida exhibición ofensiva que les llevó a perder 4-2 en el primero, en el segundo ganaron con racimo de seis anotaciones en la tercera, en duelo en que batearon jonrones Alex Liddi y Luis Felipe Juárez, el de este último un bombazo de tres registros que borró de tajo la delantera tomada poco antes por los jarochos.

Bien los Leones en eso, en el agridulce balance de la jornada, porque en el pitcheo, los relevistas se lucieron. El yucateco Rafael Ordaz fue el ganador.

Lo demás, no tiene que ver con el juego en sí, sino con la situación pandémica que vive Yucatán en estos momentos por el coronavirus.

La restricción a la movilidad a partir de las 11:30 de la noche puso en jaque a todos. Literal, a todos. Nunca nos habíamos enfrentado a algo así, no en el béisbol.

El retraso en el arranque de la jornada pegó fuerte en el proyectado doble partido. El segundo duelo se inició a las 9:15 de la noche y su desarrollo fue tan lento, que llegó a la quinta a las 11:30 precisamente. Y comenzó el calvario. En el sonido local anunciaron que por las reglas de movilidad tenían que cerrarse la venta de bebidas y alimentos a las 10, porque a las 11 en teoría no debería haber nadie en el estadio. Pero, típico, qué va que los yucatecos vamos a hacer caso. Muchos se fueron, pero otros desafiaron todos los llamados. Incluso algunos con actitudes impropias, dejando de lado las buenas costumbres por las que nos conocen a los yucatecos. Los de seguridad haciendo su trabajo, y al grueso del público causándole esto molestia.

Problema para todos. Los Leones vendieron boletos separados por partido. Y los que compraron para el segundo, con justa razón quejándose, por un lado, porque a la tercera entrada comenzaron a invitarlos a salir.

Al final, quedaron las familias de los peloteros y los empleados del estadio que necesariamente tenían que estar, y los que cubren para los medios de comunicación. Seguramente la multa nos esperaba afuera.

Los Leones ganaron con una buena demostración de béisbol en este encuentro, en el que batearon, pitchearon y fildearon. El out 21 cayó como en los duelos de pretemporada: con estadio prácticamente vacío. El mentado Covid, en alarma otra vez, le pegó duro al béisbol y mostró valores sociales en una jornada, ya lo apuntamos, que fue caótica en todos los sentidos.— Gaspar Silveira

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