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Yucatán vence a los Pericos en el Parque Kukulcán

Los melenudos celebran tras la victoria

Reacción con fiereza

¡Ay madre!

Tan increíble la nueva debacle del relevo de los Leones como tan increíble la capacidad de reacción juntando en la caja de bateo los remiendos en que los melenudos han convertido su propio béisbol.

Los selváticos, con su paupérrimo bulpén, echaron al cesto la ventaja que lograron en cinco rollos, pero volvieron con todo y anotaron cuatro veces en la octava para terminar ganando 7-6, en el primer duelo ante los Pericos de Puebla. Más de nueve mil aficionados presenciaron una reacción de esas grandes, de las que los los aficionados esperaban del equipo de sus amores, por el que al final de cada juego, soñando ser cono ellos, muchos niños saltan al diamante a disfrutar del final de fiesta.

Dos lecturas de un partido típico de los Leones de este año. Primera, con un abridor como César Valdez lanzando sólido, pero que se desfondó en la séptima. Entraron los relevistas y la debacle fue monumental. De 3-1 a un 6-3, cuando Gabriel Arias aceptó un impresionante jonrón de tres carreras del emergente Alan García. Arias estuvo fatal, acrecentando el mal momento de los apagafuegos.

Pero reiteramos que los Leones de la noche previa y los de mitad de ayer parecían distintos. La silbatina de la séptima fue muy dolorosa de escuchar. El aficionado se siente dolido de ver a su equipo así y se entiende.

Pero ahora sí se pusieron manos a la obra para cuajar el regreso. En la octava, las fieras llenaron la jaula con sencillos de los emergentes Sergio Contreras y Héctor Hernández, y uno entre ellos de Leo Heras. Y tuvieron paciencia: Alex Valdez trabajó la base y forzó de caballito una. Se ponchó Yeison Asencio. ¡Y qué cosas! La suerte llegó para tenderles la mano a los Leones.

Sebastián Valle abanicó dos sliders y luego sacó un trueno por tercera, de frente. Parecía ideal para dobleplay pero la pelota botó mal en el último minuto y se fue de hit, impulsando dos registros para el empate. Llegó “Pepón” Juárez y, sin irse a la primera, bateó doble de terreno que sirvió para la victoria.

Ronald Belisario subió a sacar la novena y lució soberbio.

Era otra cosa lanzar para los tres autes finales. Diametralmente opuesto a lo de la séptima.

Las cosas del béisbol. Del infierno a la gloria al final de una noche que con seguridad podría servir para cortar algunas cabezas si no reaccionaban los Leones.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

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