Pilar Varas (*)
Las reglas de conducta que predominan en la sociedad en donde vives, la educación que recibes, en tu familia, en tu escuela y en tu entorno son los que en el futuro marcarán tu comportamiento en casa y en los lugares públicos.
Esto toma relevancia cuando viajamos, ya que algunas normas de conducta que en nuestro país no están mal vistas, en otros sitios pueden ser una grosería. No tomemos a la ligera algo que es tan valioso como son los buenos modales.
temas
Cuando nos reunimos con amigos, familiares o acudimos a lugares donde todo mundo habla con todo mundo, hay tres temas que en teoría no se pueden tocar: política, sexo y religión.
Estos temas suelen generar discrepancias, discusiones entre las personas y no es plato de buen gusto, sobre todo con personas que al no coincidir contigo se acaloran o encaran, porque no piensas como ellos o ellos no piensan como tú.
No vayamos muy lejos, desde hace un par de meses se vivieron muchas oportunidades para hablar sobre todo de política. ¿Recuerdan alguna contrariedad o desavenencia, entre familiares o amigos? Yo sí, recuerdo perfectamente una reunión entre amigas y conocidas cuando una de ellas estaba dando su testimonio, la interrumpí para hacer una observación pedí perdón por la interrupción y le dije que podía continuar, cosa muy habitual en este grupo de amigas,
Sin embargo, viéndome directamente a los ojos y apuntándome con el dedo, me lanzó la pregunta desafiante: “a mi me interesa mucho lo que piensas tú”. Y tranquilamente contesté: “En protocolo, etiqueta, civismo, distinción social, buenas costumbres o urbanidad, como le quieran llamar, los temas de política, religión o sexo hay que tratarlos con mucha discreción”.
Sin embargo, a veces el destino nos pone a prueba y, en otra ocasión, justo estábamos en clase de religión, a punto de producirse las votaciones y entre los temas de los candidatos estaba lo relacionado con el tema de la sexualidad. Justo las tres cosas que son muy delicadas de exponer en público, lo bueno es que yo no soy fanática en ningún aspecto de mi vida y para que me “enchile” —como normalmente se dice— me tienen que poner “hasta el gorro”.
Por lo tanto, para ser una persona tolerante y exitosa se debe tener en cuenta que al asistir a una reunión y en el caso que se toquen estos temas, hay que comportarse siempre de manera educada, evitando herir susceptibilidades y tratar que todo transcurra con fluidez y con espíritu conciliador.
Diplomada en protocolo y organización de eventos, y artista plástica.
pvarases@msn.com
