¡Justicia!

miércoles, 10 de octubre de 2018 · 03:00
  Aut 27 Gaspar Silveira (*) Honor a quien honor merece, por siempre. Los Sultanes, campeones de la Liga Mexicana, no se cansaron, no se engarrotaron, no se amilanaron ni se dieron por vencidos nunca. Los Medias Rojas, que van a la Serie de Campeonato, usaron en la casa de sus históricos enemigos lo que se necesita para ganar batallas grandes: béisbol de la primera a la última letra. El largo calendario de la LMB llegó a su fin con una coronación digamos que justa. Porque los Sultanes armaron un equipo para esto que celebraron anoche. Porque no escatimaron en recursos y porque hicieron valer todos esos pesos y dólares que gastaron, para, al cabo de dos meses de rol regular y otro de postemporada, sigan todavía con el ímpetu y las agallas de pelear, aun cuando estén abajo en el marcador. La exigencia propia de un equipo grande. ¿O no? Sí, lo digo en referencia a la excusa absurda, al menos para un servidor, de los Leones en el sentido de que jugaron cansados. Y no es un arranque de amargura. El que nace para campeón, pelea siempre para campeón. Pero hay que mirar al clubhouse rival, donde los Guerreros, perdedores, pueden sentirse más ganadores que cualquiera: dejaron fuera a León, humillaron a los Leones en la final del Sur en su propia casa, y fueron a hacer lo mismo con los Diablos. Me hubiese gustado que coronen su mes histórico izando el banderín, pero Ramiro Peña, Agustín Murillo y otros muy caros refuerzos cumplieron con la expectativa. ¡Hombres y nombres! Y, mirando más allá de las fronteras, una pena ajena lo vivido por los Yanquis. Boston es una máquina, pero fueron los Yanquis los que cavaron su tumba. Un equipo medroso, que no pudo batear un mísero hit con la casa llena en la novena. Lo que sí... Nada se cambia con esos momentos mágicos que nos regala el béisbol, mi querido Acevedo. ¡Nada!  

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