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2019, un año de protestas

feminicida de tahdziú

El pueblo exige

Manuel Ortiz Marín (*)

El año que terminó hubo continuas manifestaciones de inconformidad ciudadana en varios países por múltiples razones.

Los hechos por analizar son de dos tipos, el más importante, a mi juicio, fue la enorme capacidad de movilización social de quienes se inconformaron ante las desigualdades, ya fueran políticas, sociales, culturales, étnicas o económicas. El otro aspecto por reflexionar, es que las tecnologías de información y comunicación (TIC’s) jugaron un rol importante, si bien éstas sirvieron para divulgar los problemas y convocar a la protesta, no fueron suficientes para visibilizar dichas inconformidades y se requirió que la ciudadanía se expresara en el espacio público físico, y no solo en el virtual.

Con lo cual se puede cuestionar el impacto de las TIC’s para cambiar las condiciones que oprimen a la ciudadanía, pues fue necesaria la manifestación de las personas en las plazas, carreteras, glorietas y calles lo que realmente potencializó y presionó a los grupos de poder para reconocer las demandas y aceptar peticiones de los grupos inconformes.

Veamos a qué me refiero. París, “los chalecos amarillos”, protestan desde octubre por el aumento al precio de la gasolina y las reforma a las pensiones; Hong Kong, “las sombrillas amarillas”, exigen, desde junio, la retirada del proyecto de ley de extradición a China (Fugitive Offenders and Mutual Legal Assistance in Criminal Matters Legislation (Amendment) Bill); Chile, “la revolución de los 30 pesos”, protestas, a partir de octubre, por el aumento al precio del boleto del metro; España, “liberar a los presos políticos”, manifestaciones a partir de octubre, por la inconformidad con el proceso que enjuició a varias autoridades de Cataluña por promover un referéndum sobre independizarse de España; Venezuela; desde enero hubo manifestaciones en varias ciudades en contra del actual presidente, lo que generó una crisis presidencial; Bolivia, protestas desde noviembre por irregularidades en el proceso electoral para elegir presidente y que provocó un golpe de estado y la huida del ahora expresidente del país. Estos son algunos de los movimientos más sobresalientes, pero igual hubo protestas en Líbano, Iraq, Irán, India, Italia, Argelia, Túnez, Turquía, Colombia, Ecuador, Perú, Haití, Nicaragua, Argentina, Puerto Rico, Inglaterra, Camerún, Egipto, Brasil y Palestina, entre otras de menores proporciones. En cada una de estas naciones han ocurrido violaciones a los derechos humanos, muertes o como en Chile, 230 personas que perdieron un ojo por disparos de los carabineros. Además de vandalismo y rapiña de grupos infiltrados entre los manifestantes, lo cual ha provocado la reacción de las fuerzas policiacas.

Lo significativo de estos acontecimientos es que los sistemas políticos no han sido capaces de encausar estas demandas por mejores condiciones de vida y/o reformas democráticas. Con lo cual es urgente redefinir el papel de los partidos políticos, de las estructuras gubernamentales y parlamentos para que sean eficaces mediadores de las legítimas demandas de la población.

¿Y por qué no está México en esta lista de países que fueron sacudidos por las enormes y violentas protestas ciudadanas en el 2019? Será que no estamos tan mal. ¿Usted qué opina?— Mexicali.

Coordinador del Observatorio Global Mediático de la Frontera-UABC

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