Hechos y amenazas igual impactan

martes, 28 de enero de 2020 · 03:00
Sextante Federico Reyes Heroles (*) Con mi solidaridad a Sergio Aguayo Las presentaron, pero siempre no. Después “se filtraron”, conjugación reflexiva que exhibe división, fuego amigo o perversión. Fue un ridículo. El Fiscal General se deslindó, pero ¿quién pagó el trabajo de cerca de mil cuartillas? La 4T amenaza de nuevo. Su verdadero y gran enemigo es el miedo que provoca. Llueve sobre mojado. “Serán capaces de…” y ocurre. Atentar contra la independencia de la SCJN, allí está el proyecto de la tercera sala, semidormido. Golpear a los órganos reguladores, uno tras otro. Imponer a alguien groseramente en la CNDH, ocurrió. Ahora la titular insulta al pasado institucional en lugar de ocuparse de los migrantes. Pero hay más, al INEGI, fuente de certezas estadísticas, primero se le redujo el presupuesto y ahora ronda el fantasma de su reincorporación a Hacienda. Verdad o falsedad es más alimento para el miedo. Van por todo. Nada que sea autónomo puede servir a la 4T, quieren gobernar solos, sin la ciudadanía, sin organizaciones de la sociedad que informen y cuestionen, sin prensa que ponga en duda los dichos oficiales. Varios periodistas críticos han salido de sus espacios. Los medios asumen la responsabilidad. Mera casualidad. Aparecen los golpeadores oficialistas, mera casualidad. Las dudas sobre las verdaderas intenciones ahogan a México. El miedo está justificado. No querían reelección, pero 23 millones de mexicanos recibirán apoyos directos y solo gracias al INE no llevan el logo de la 4T o el nombre del Presidente en sus uniformes. A diario minan todo aquello que se mueve fuera de los hilos de su tramoya. Extinción de dominio, la UIF como brazo político para atemorizar a media República, gobernadores, líderes sindicales, empresarios, a temblar todos porque fraude y delincuencia organizada son lo mismo. La 4T confunde poder con miedo. Modificar la ley de amparo para que nadie se pueda oponer a la obra pública. Dónde quedan las garantías individuales y los derechos humanos. Mariano Otero, ese gran jalisciense, se revuelve en su tumba. Pero siempre no va. Y claro, el miedo justificado de los empresarios se desnuda en la falta de inversión. Porque la 4T —que tanto invocaba la legalidad— ha suspendido acciones sustentadas en contratos vigentes. El sector energético, gas, farmouts, entre otros, son realidades que abonan al miedo. Se brincan licencias y permisos. Piden al INE datos personales, pero el presidente suspende la petición. Amenazas y realidades, ambas impactan. El resultado es una tensión profunda, no han desperdiciado una oportunidad para cimentar un régimen autoritario, ¿tiránico? Por eso las reformas a la ley electoral que amenazan al INE son un parteaguas, ¿acaso quieren acabar con la incipiente democracia mexicana que los llevó al poder? Cuatro nuevos consejeros que, siguiendo el principio de “primero lealtad y después capacidad”, serán afines y no independientes. El Órgano Interno de Control, de designación morenista, amenaza por daño patrimonial a la Junta Directiva y demás cabezas. En esas estamos cuando aparece el nuevo fantasma, porque está y no está. Se trata de un paquete de reformas a la Constitución y leyes sobre seguridad y justicia que, de confirmarse, atentan contra las libertades básicas de los ciudadanos, de todos, ya no solo los empresarios, de cualquiera. La Academia Mexicana de Ciencias Penales y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, han encendido la alarma. Enumero algunas de las amenazas que flotan: admisión de pruebas obtenidas por vía ilícita; ampliación y extensión del arraigo; jueces para juzgar a jueces; reducción de atribuciones judiciales; generalización de medidas cautelares; espionaje telefónico por motivos fiscales o electorales; desplazamiento de la presunción de inocencia; congelación de cuentas que impiden una cabal defensa; expropiación de bienes sin juicio previo; defensores como delatores obligados y hay más. El miedo corroe a México y tiene autoría.— Ciudad de México heroles@prodigy.net.mx Investigador y analista Por eso las reformas a la ley electoral que amenazan al INE son un parteaguas, ¿acaso quieren acabar con la incipiente democracia mexicana que los llevó al poder?

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