Violencia de género

domingo, 8 de marzo de 2020 · 03:00
Ante el “8M” y el “9M” Antonio Salgado Borge (*) Hoy las mujeres marcharán en México y en Yucatán para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Mañana nuestro país amanecerá con un paro de mujeres sin precedente. El primer evento tiene como objetivo celebrar los logros de las mujeres, crear conciencia sobre los sesgos en su contra y tomar acciones para lograr la igualdad real pendiente. El segundo evento ocurrirá a manera de protesta contra la inaceptable y creciente violencia de género en México. Tanto la manifestación de hoy como el paro de mañana prometen ser masivos y romper todos los records (“Reuters”, 07/03/2020). En México estos eventos han unido a distintos sectores de la sociedad en torno a una misma causa. De acuerdo con una encuesta de “El Financiero” (06/03/2020), 67 por ciento de las personas apoya el paro nacional de mujeres del 9 de marzo y 57% de las mujeres piensan sumarse a esta iniciativa Pero lo masivo de esta reacción ha incomodado principalmente a dos sectores cuyos intereses no son necesariamente convergentes. (a) El primero está constituido por el gobierno federal y a quienes le apoyan incondicionalmente. En una democracia no es ninguna sorpresa que los adversarios del gobierno en turno busquen capitalizar políticamente cualquier movimiento de reclamo. (b) El segundo sector para el que las protestas masivas de mujeres resultan incómodas está conformado por algunos grupos ultraconservadores. Y es que parte crucial de los reclamos tiene que ver con los feminicidios y otros tipos de violencia de género; es decir, por la violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. La posibilidad de que cada vez más mujeres identifiquen estereotipos asociados a la concepción tradicional de un género como causa de violencia en su contra ha resultado difícil de digerir para aquellos sectores que creen falsamente que el sexo determina o es idéntico al género. Intención Las estrategias que ambos sectores han empleado para buscar reducir el impacto del 8 de marzo y del 9 de marzo coinciden al menos en un elemento: la idea de que es mejor hablar en general del problema de la violencia, en vez de específicamente abordar y atender el problema de violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. Así, el presidente colocó los feminicidios dentro de un contexto de descomposición social y voceros de grupos ultraconservadores, charlatanes como Agustín Laje, cacarean que “la violencia no tiene género”, que “México es —de todas formas— un país violento”, o que en este país “la violencia contra hombres es muy superior a la violencia que sufren las mujeres”. Aunque el argumento del gobierno federal de que la violencia contra las mujeres se inserta en un marco más amplio de descomposición social no es falso, este contribuye a desenfocar una problemática real. Lo que es un verdadero despropósito es la noción ultraconservadora de que la violencia en México “no tiene género”. Hay al menos dos formas de mostrar que este argumento implica un sinsentido monumental. (1) La discriminación es un tipo de violencia que deriva en otros tipos de violencia, y existe una discriminación real contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. De acuerdo con el “gender social norm index” (GSNI), un estudio de la ONU publicado esta semana, 90% de la población mundial está sesgada contra las mujeres. “91% de los hombres y 86% de las mujeres mostraron al menos un tipo de sesgo contra las mujeres en áreas como la política, la economía, la educación, la violencia o los derechos reproductivos”. Este estudio analizó datos recabados en 75 países, y también encontró que “casi la mitad de la población mundial siente que los hombres son mejores líderes políticos y 40% piensa que son mejores ejecutivos de negocios. Sólo en 6 países no es el caso que la mayoría de la población tenga un sesgo contra las mujeres: Noruega, Suecia, Holanda, Nueva Zelanda, Andorra y Australia (“The Guardian”, 05/03/2020) —algunos de estos países, ejemplo en materia de derechos humanos, normalmente suelen vilificados por los grupos ultraconservadores por haber perdido “valores”—. Brecha De acuerdo con un análisis de la Unidad de Datos del periódico Sin embargo.mx, durante el sexenio de Vicente Fox las mujeres ganaban en promedio 17% menos que los hombres. Sin embargo, durante el gobierno de Felipe Calderón la desigualdad salarial entre mujeres y hombres aumentó hasta llegar a 30%. Desde entonces esta asimetría no se ha corregido. En México una mujer tendría que trabajar cinco días más que los hombres para terminar ganando lo mismo (“Sinembargo.mx”, 01/03/2020). El estudio de la ONU documenta un retroceso global en los derechos de las mujeres en los últimos años. Dentro de este alarmante contexto, México destaca negativamente como uno de los países con mayor retroceso en porcentaje de personas sin sesgos por motivos de género basados en normas socialesEs decir, en nuestro país cada vez más personas piensan que las mujeres son inferiores en alguna de las áreas mencionadas arriba. Por increíble que pueda parecer, en pleno siglo 21 en México 7 de cada diez personas piensa que los hombres tienen algún tipo de autoridad o superioridad intrínseca que les faculta a ejercer violencia doméstica contra sus parejas (GSNI-ONU, 2020). (2) La violencia física contra las mujeres por el hecho de ser mujeres es un hecho documentado. Los asesinatos contra mujeres por motivo de género han crecido 137% en los últimos cinco años (“BBC”, 11/02/2020). De acuerdo con el Inegi en el segundo semestre de 2019 1 de cada 3 mujeres fue víctima de acoso personal o violencia sexual. Vale la pena repetirlo: una tercera parte de las mujeres en nuestro país ha sufrido agresiones. Por cada 11 delitos sexuales contra las mujeres, hay un delito sexual contra hombres. (“CNN”, 06/03/2020). La asimetría es evidente. Desde luego, estos delitos son cometidos, principal o casi exclusivamente, por hombres. Es por ende muy fácil ver que no estamos ante un asunto simétrico. Vale la pena subrayar que 99% de esos delitos quedan impunes. Además, 20% de los hombres piensa que las mujeres son violadas porque “provocan a los hombres”; esto es, que las mujeres tienen la culpa de los delitos sexuales cometidos en su contra (Enadis, 2017) y casi una tercera parte piensa que es aceptable que un hombre golpee a su esposa” (GSNI-ONU, 2020). Este fenómeno se explica en parte por la incapacidad de algunos hombres de lidiar con la equidad real y con la presencia en espacios públicos de mujeres social y sexualmente libres. De acuerdo con el Inegi las principales víctimas de delitos sexuales son las mujeres y dos de cada diez mujeres han enfrentado agresiones de alto daño físico por parte de sus parejas (“Expansión” 25/11/2019). Esto es, por romper con un estereotipo socialmente asociado con un género. En todo caso, estamos ante un tipo de violencia que aplica principalmente contra las personas que se identifican con un género. Conceptos como el feminicidio ayudan a visibilizar este fenómeno (“The Economist”, 05/03/2020). Otra forma de ver la existencia de esta asimetría pasa por considerar que Yucatán, supuestamente el “estado más seguro del país”, está muy lejos de ser el estado más seguro para las mujeres. Y es que Yucatán es el décimo estado con más casos de violencia contra las mujeres. De acuerdo con el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres de la Secretaría de Gobernación 18,263 mujeres yucatecas sufrieron algún tipo de violencia tan sólo en 2019 (“La Jornada”, 30/12/2019). En conclusión, las mujeres en México sufren de distintos tipos de violencia por el hecho de ser mujeres. Estamos ante agresiones que afectan a las personas que se identifican con un género por el hecho de pertenecer a este género y que son principalmente perpetuadas por quienes se identifican con otro género. Guste o no al gobierno federal y a los grupos ultraconservadores, la marcha de hoy y el paro de mañana, protagonizados por miles de mujeres, principalmente jóvenes, contribuirán a sacudir las taras que impiden la plena aceptación y la atención dedicada que merece este fenómeno. Y mientras mayor sea la presión, más fuerte será esta sacudida. —Edimburgo, Reino Unido asalgadoborge@gmail.com @asalgadoborge Antonio Salgado Borge Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (Itesm)  

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