El Isstey, entre saqueos y privilegios

martes, 19 de octubre de 2021 · 01:30
Marcelo Pérez Rodríguez (*) No es novedad, cada determinado tiempo, en los últimos años, las aguas rojas y turbulentas del Isstey amenazan las endebles finanzas en detrimento de los jubilados y pensionados. Es una precaria situación que se arrastra, principalmente en los dos últimos periodos gubernamentales, ante las manos despilfarradoras de sus directivos y la complicidad de funcionarios estatales y de los mismos gobernantes en turno. El Isstey ha servido a los intereses políticos y económicos de los gobernadores. Para campañas políticas, cubrir algún faltante de determinada dependencia, préstamos especiales a funcionarios y políticos o para la compra de “certificados bursátiles”, allí estaba esa dependencia para sacar de apuros a las autoridades, en detrimento de las finanzas y la seguridad de los derechohabientes. En los últimas dos administraciones estatales los números rojos fueron característica de esa dependencia por el saqueo descarado, endeudamientos, falta de pagos de las autoridades, malos manejos de las finanzas e incrementos en el salario a privilegiados cercanos a la jubilación para poder cobrar luego pensiones abultadas. Los exgobernadores Ivonne Ortega y Rolando Zapata, y sus directivos del Isstey no tuvieron recato en el manejo del dinero de esta dependencia de acuerdo con sus intereses personales, ni se interesaron por cuidar el patrimonio de los derechohabientes, menos para aportar a tiempo la parte económica proporcional que les correspondía y mantener así sanas las finanzas y al día. En el quinquenio de Ivonne Ortega la deuda del instituto se acrecentó considerablemente por el descuento que los directivos hacían a los trabajadores, pero el gobierno no lo depositaba y tampoco daba la aportación que le correspondía. Y en esta oscura escenografía de desfalco estaba como director del Isstey Nerio Torres Arcila, 2009-2011, a quien se le denunció por estas irregularidades. El Observatorio Ciudadano le exigió responder por los recursos multimillonarios que se esfumaron. Además, fue involucrado por supuesto fraude como secretario de Desarrollo Social por la “adquisición de tinacos y estufas ecológicas” en licitaciones turbias. Tampoco nada pasó, porque luego llegó al gobierno Rolando Zapata. Posteriormente, a la dirección del Isstey llegó la amiga de la señora Ivonne, Zacil Moguel Manzur, quien siguiendo indicaciones de la gobernadora adquirió del gobierno estatal 330 hectáreas en el kilómetro 24.5 de la carretera Mérida –Progreso y pagó $332 millones de contado. Luego con Rolando Zapata en la gubernatura, Ulises Carrillo Cabrera llegó al Isstey y en 2014 defendió la compra de esos terrenos y el pago millonario, pues la dependencia “obtuvo rendimientos del 24 por ciento en dos año… no hay daño patrimonial, por el contrario, hay utilidad real con un incremento de 80 millones de pesos aproximadamente”. Más adelante, el estratega de Zapata Bello diseñó algo parecido para pagar las cuotas atrasadas al Isstey heredadas de Ivonne Ortega, que ascendían a $2,135 millones. Formó un fideicomiso, al cual el gobierno le donó casi 2, 700hectareas de la reserva territorial del Estado, ubicadas en Ucú. En ese momento los legisladores aprobaron sin analizar, ni discutir. En la actualidad todo sigue igual, tierras estancadas y el Isstey en crisis financiera. En 2018 el Isstey adquirió certificados bursátiles “basura” y la dependencia perdió 20 millones de pesos, a pesar de que a la directora de ese momento, Gabriela Cáceres Vergara, se le alertó de que no lo hiciera. A pesar de la situación económica que la institución vivía por esa negligencia se perdió una cantidad millonaria ante la inexperiencia financiera de la ahora funcionaria. Pero nada pasó. Los directores del Isstey y los dos gobernados, Ivonne y Rolando, manejaron a su antojo y caprichos el dinero de esta dependencia. El resultado está a la vista. A finales del 2019 legisladores del Partido Acción Nacional presentaron una denuncia ante la Auditoria Superior del Estado de Yucatán en contra de diez funcionarios por abuso de autoridad y uso indebido de recursos, es decir, un desvío por más de $2, 200millones. Los exdirectores señalados son: Clemente Escalante Alcocer, Nerio Torres Arcila, Zacil Moguel Manzur, Ulises Carrillo Cabrera, Milagros Castro Alcocer y Gabriela Cáceres Vergara; así, como Juan Ricalde Ramírez, exsecretario de Hacienda; Alfredo Dájer Abimerhi, exsecretario de Administración y Finanzas, y Fernando Fernández Vargas, exdirector de Contabilidad de la Secretaria de Administración y Finanzas. El Isstey, como el Titanic, se ha ido hundiendo poco a poco a la vista de gobernantes, legisladores y funcionarios de alto nivel sin que se busque cómo sanear las finanzas, sino todo lo contrario, directivos de la dependencia han enredado más la situación con compras y gastos innecesarios, sin devolver en tiempo y forma el dinero de las cuotas descontadas, desviando los fondos a otras partes y otorgando privilegios en préstamos y jubilaciones jugosas a los amigos y compadres. A tres años del gobierno de Mauricio Vila todo sigue igual a pesar de sus promesas de luchar contra la corrupción. El Isstey y la SEP son dos dependencias que fueron aprovechadas para hacer negocios millonarios en beneficios de unos cuantos funcionarios. Pero no hay nada concreto sobre los resultados de las demandas y las investigaciones. Ahora el Isstey agoniza, cerca está la “quiebra”. Las pensiones y jubilaciones de los derechohabientes peligran, están sobre una bomba de tiempo, mientras los causantes de esta debacle económica, de los abusos y saqueos, están en otras posiciones políticas y buscando no quedarse fuera del presupuesto, claro sin preocupaciones económicas como los pensionados. Es necesario investigar, sancionar y exigir la devolución de millonarias cantidades a esas personas que lograron a pulso que esta dependencia esté en quiebra. Es tiempo de que el gobernador se faje los pantalones.— Mérida, Yucatán. marpero53@yahoo.com.mx Profesor  

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