El estanque de los cocodrilos

Jesús Retana Vivanco: ''¡Qué gordito tan chistoso!''

La obesidad o sobrepeso les pega a los que tienen recursos, sean de la nacionalidad que sean, les pega a los pobres en condiciones de vida rural, al que vive en las grandes ciudades, al que trabaja, al que no trabaja, a todos.
lunes, 4 de octubre de 2021 · 06:14

¡Qué gordito tan chistoso! Una expresión que con frecuencia escuchamos, la cual dista mucho de ser graciosa si se analiza desde el punto de vista médico. Hay quien dice que los gorditos, sean niños o adultos, siempre son muy simpáticos, chistosos, con la sonrisa en la boca.

En mi juventud, madres orgullosas confirmaban que su hijo estaba sano porque era gordito, “es que come re bien”, decían. Otros tiempos muy distintos donde la obesidad se consideraba como símbolo de salud. Si vemos un “pin–up” de la década de los años 20 y 30 podemos observar la complexión llenita de las mujeres de aquellos años.

El problema grave en América Latina y el Caribe, relacionado con la obesidad infantil y juvenil, prende todos los focos rojos con un porcentaje del 30% para niños y jóvenes entre 5 y 19 años, lo que quiere decir que uno de cada tres a esa edad padece sobrepeso, según datos recientes del  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

México ocupa el primer  lugar mundial en obesidad infantil y el segundo lugar en adultos, solo abajo de Estados Unidos, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Instituto Nacional de Salud Publica (INSP) de México hace una precisión sobre la cual vale la pena reflexionemos, ya que sus investigaciones relacionadas con la dieta apuntan algo muy importante: “La nutrición es un proceso integral, tú puedes ser un anémico obeso, y el hecho de que tengas anemia depende en gran parte de la absorción que puedas tener de hierro y el tipo de hierro disponible que tengas en tu alimentación”.

El tema da para más y concluyen: “En buena parte la prevalencia de la obesidad se asocia gravemente con problemas de diabetes, es más probable que una persona obesa, tenga diabetes, hipertensión, dislipidemias y/o enfermedad renal crónica. En este momento de pandemia, podría ser la causa de quiebra de los sistemas de salud en México”… vaya afirmación que hace la Dra. Teresa Shamah Levy, Directora del CIEE (Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas) del Instituto Nacional de Salud Pública.

Yo creo que lo mejor es llevar una dieta equilibrada en alimentos naturales, frutas, verduras y granos con alto contenido en fibra.

Comer bien no es caro, el problema es que comer mal es muy barato, lo leí en alguna parte; creo que es una verdad de a kilo.

Sobrepeso y obesidad afectan a todos

La obesidad o sobrepeso les pega a los que tienen recursos, sean de la nacionalidad que sean, les pega a los pobres en condiciones de vida rural, al que vive en las grandes ciudades, al que trabaja, al que no trabaja, a todos.

El Estado debe proveer los recursos para tener alimentos con nutrientes que nos den energía y ser productivos sin importar credo, raza o condición económica.

Reynaldo, el office boy que tenía hace ya muchos años, proveniente de un pueblo muy pequeño de Guerrero, comía mucha tortilla, muchas verduras, frijoles, y muy de vez en cuando algo de carne; caminaba de 10 a 15 km todos los días llevando y trayendo lo que se le encargaba, siempre muy delgado y con mucho ánimo de vivir; se casó con una gordita de su pueblo de nombre María Félix (en verdad) y al poco tiempo de estar casados la esposa comenzó con problemas de presión arterial, y se le disparó la diabetes.

El ejercicio es la base para mantenerse saludable, bajarle a los azúcares, grasas saturadas, sodio, etc, etc. Hablando de eso, el etiquetado de productos que tenemos es como la región 4 de los DVD´s piratas de los ochenta, no sirve para nada, todos los productos señalan con descaro las advertencias que la Secretaría de Salud sesudamente impuso, en lugar de indicarnos los valores nutrimentales y señalar en unidades entendibles, los componentes que no nos benefician.

Caminar o hacer ejercicio media hora al día es un hábito sano que debemos seguir. ¡Claro! Se antojan los papadzules, los panuchos, la cochinita, el pocchuc y, de postre, un dulce de papaya, un caballero pobre o unas marquesitas de cajeta, pero todo con moderación es posible.

Mi socio Gustavo López –por cierto un gordito muy chistoso– decía: El placer más grande que he tenido en la vida, ha sido… disfrutar la comida.— Mérida, Yucatán  Twitter@ydesdelabarrera


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