Prueba de amor

miércoles, 12 de mayo de 2021 · 03:00

La madre

Por María del P. Loroño Maldonado (*)

Que el testimonio del amor de tantas madres en el mundo, tanto las grandes y reconocidas como las pequeñas y silenciosas, no se pierda, ni se agote en los libros y documentos que pocos leen.

Que no se quede sin derramarse ese amor a la esperanza de un mañana luminoso para la humanidad, depende de nosotros, del cambio de corazón que estamos dispuestos a dar.

El día de la madre de este año fue más raro que nunca. Pero también uno de los más reveladores. Por un lado, un homenaje a esas madres con niños y niñas pequeños que se han enfrentado al confinamiento con entereza y con el propósito de proteger a los suyos en esta etapa tan negra; han cambiado sus deberes en un curso de pandemia que se extinguió con el estado de alarma. Por otro lado, un recuerdo a esas amatxus mayores a las que no podemos visitar por protegerlas de un contagio que podría ser fatal y que nos están dando un increíble ejemplo.

También hay tantas mujeres que viven la maternidad no física sino moral y nos demuestran su paciencia y serenidad. Todas muestran su amor de madre, infinito, incluso en pandemia.

El mundo está en espera del testimonio del amor de madre inspirado en la fe, la esperanza alejada de un mundo tenebroso y obscuro, perezoso, que vivimos hoy. Un vértigo que domina nuestra realidad, que nos hace sumirnos en la desconfianza y la desesperanza y como dijo San Agustín: “mi peso es mi amor de madre, que me lleva doquiera soy llevado”.

Una vez más, el lenguaje filosófico nos ayuda a poner en palabras lo que sabemos por propia vivencia. El alma de una madre está hecha para amar y ser amada.

Por doquier existe la necesidad de participación de auxilio materno. La maternidad no se debe cerrar en el ámbito estricto de los lazos de sangre o de la amistad personal. Hoy, a pesar de la pandemia, requerimos del amor materno en el sentido universal del término.— Mérida, Yucatán.

Profesora

 

 

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