Jesús Retana Vivanco: La risa

lunes, 31 de mayo de 2021 · 05:14

La risa llenaba el espacio de la reunión en casa de mi compadre. El “simpático” amigo rodeado del componente aplaudidor que no aplaudía, sino reía a todo pulmón después de escuchar cada chiste.

Este mismo personaje, cuán bufón de corte, tiene la gracia de hacer reír a la gente por horas contando chistes de borrachitos, de gallegos, de políticos, de Pepito, de suegras, en fin, su repertorio es muy variado e incluyente y abarca todos los tonos, desde el rojo hasta el blanco.

Aguanté solo cuatro chistes y me fui del lugar para buscar algo menos escatológico e intentar una conversación con otra persona. Creo que vale la pena analizar el interesante fenómeno de la risa.

La definición me la da mi amigo Jaime Márquez, neurólogo del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS: La risa es respuesta a un momento de humor, que libera un cúmulo de endorfinas en nuestro cerebro, cuyas interconexiones tienden a mejorar los problemas de ansiedad o depresión.

La risa puede ser categorizada de distintas maneras: irreverente, ofensiva, contagiosa, ruidosa, desinhibida.

En la antigüedad, la burguesía la tildaba como falta de buenos modales sobre todo en las cortesanas.

Los ingleses han tenido fama de un humor irónico o humor negro –la sátira de un chiste irreverente aplicada a una situación trágica o penosa convirtiéndolo en algo gracioso–. A fin de cuentas son ingleses, solo ellos se entienden.

La historia nos dice que los presidentes o gobernantes autoritarios se han enfrentado al recalcitrante humor o bromas de los cómicos.

Moliere fue el dramaturgo que ridiculizó a la sociedad de la Francia del siglo XVII por sus modales y costumbres exageradas que hacían reír a la gente, basta echarle un vistazo a su obra teatral El enfermo imaginario. La historia de un enfermo hipocondríaco que intenta convencer a su hija que se case con el hijo de su médico para ahorrarse el pago.

Con amparo bajo el brazo

De Moliere podemos hablar mucho al respecto, pero quiero dedicarle espacio a otros grandes cómicos más contemporáneos que han hecho escarnio de las figuras gubernamentales.

Mención aparte merece Jesús Martínez “Palillo”, actor cómico que le tiró toda la verborrea crítica a los presidentes Díaz Ordaz, Luis Echeverría, López Portillo y Carlos Salinas. Carpero de corazón como Cantinflas, siempre traía bajo el brazo un amparo para evitar que lo volvieran a encarcelar. La gente desternillaba de risa al escuchar las sandeces que les lanzaba a tan adustos símbolos de la política.

¿Qué sucede ahora con ese tema? Nos hemos conformado con denostar la incapacidad y los errores del político con los memes en redes sociales, que no ayudan mucho a la verdadera crítica. Lo único rescatable, si se puede decir rescatable, es Brozo El payaso tenebroso que al igual que muchos columnistas serios que critican este volumen 4 de ocurrencias y risotadas del ciudadano y gran Tlatoani que solo conoce la risa irónica, han sufrido el embate de la censura y viven en una angustia que todavía se escuda en la cada vez más vulnerable libertad de expresión de este autoritario régimen.

Esto me recuerda El Gran dictador, la famosa comedia de Charles Chaplin, donde imitó magistralmente a Hitler. Ambas figuras muy parecidas. Filme que perturbó el alter ego del dictador molestándolo a tal grado que, cuentan, quemó la película después de verla.

Cuánta falta nos hace la risa hoy día, vivimos tiempos complicados que se nos ha olvidado reír. El ciudadano se ha alejado del humor acompañado de carcajadas, tal parece estar substituido por la ira. Decadente panorama nos espera, el sentido del humor puede aminorar la adversidad y ver con otra óptica lo que nos rodea.

Bienvenidos aquellos de las risotadas sonoras, los cuenta chistes, los cómicos de verdad, los que creen en un mundo feliz, los que se ríen de sí mismos, los optimistas, pero sobre todo, aquellos que te ofrecen una sonrisa… es gratis y nos puede hacer el día.—  Mérida, Yucatán   Twitter@ydesdelabarrera


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