Jesús Retana Vivanco: Se vende indígena

lunes, 5 de julio de 2021 · 06:19

Se vende indígena. Tal parece que fuera el título de una novela, de una sátira o la intención de un trastocado padre que negocia a su hija.

No queda nada distante, esta infame realidad de un pueblo olvidado como tantos hay en la mancha de desgracias ocasionadas por la pobreza de un gremio que prefirió seguir sus reglas enmascarándolas como “usos y costumbres” en el ámbito religioso y de convivencia social.   

El ominoso olvido de quien se supone nos gobierna, simplemente sugirió no estigmatizar a las comunidades indígenas, prefirió no escuchar los gritos y reclamos de las niñas que suplican a sus padres que no las vendan.

“Necesitamos un dinerito para comer y sobrevivir”. Uno de tantos porqués a los que orilla la pobreza.

Indígenas mixtecos les ponen el precio a sus hijas de 8 a 17 años. Se cotizan según su belleza y su edad, esto en los pueblos de las montañas de Guerrero. Es sobrecogedor pensar en la venta de una hija para ofrecerla en matrimonio, a veces a cambio de un terreno, de una vivienda, o una tarifa que va de los treinta mil a los trecientos mil pesos.

La narrativa de Reynaldo, un mensajero que trabajó conmigo hace años, originario de la sierra de Guerrero, en un pueblo de nombre Valle Luz, da cuenta de esa perniciosa costumbre. Apunta que desde joven se hizo novio de una vecina con la que se casó a cambio de un par de vacas.     

Estados como Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Sonora y la Sierra Tarahumara en Chihuahua con pueblos de mil a cuatro mil habitantes donde campea la pobreza, donde no llega nada más que la luz del sol, donde el hambre se hace visible en las barrigas parasitadas de niños y niñas. Ahí no hay dádiva gubernamental. Ahí también se venden las hijas al mejor postor.

A pesar de que esta práctica se prohibió en 2019 se saltan el mandato, no tienen nada ni nadie que los detenga. Viven en completo olvido.

Fui testigo hace unos años de lo que representa esta ley para los pueblos ubicados en la indigencia total.

En mi visita a Zacatecas para conocer esa ciudad, me sale al encuentro un indígena, deduzco era chichimeca autóctono con su vestimenta blanca, impecable, limpio, de facciones recias…  de inmediato alisté mi cámara para tomarle una fotografía.

La respuesta del indígena al ver la cámara fue retórica, movía  las manos como diciendo que no lo hiciera. Guardé la cámara y le pedí una disculpa, esperaba tomarle la foto sin que se diera cuenta,  siguió de largo. El bolero que atento vio lo sucedido me dijo “No íntente fotografiarlo de nuevo, porque ellos tienen la creencia que la fotografía les roba el alma”. Respetemos sus creencias, así como sus costumbres.

La dote

De acuerdo al artículo segundo constitucional sobre la autodeterminación de los pueblos indígenas, se permite la venta de las hijas a cambio de un pago o dote del comprador, pero las circunstancias que prevalecen hoy día en la comunidad indígena han distorsionado el sentido del enunciado. Hay infinidad de casos de niñas que son abusadas sexualmente por el suegro y quedan embarazadas.

La dote también se estila en algunos países asiáticos como India y Nepal entre otros, con la diferencia que ahí sí se toma muy en serio el noviazgo que culmina con el matrimonio. La dote es otorgada por la novia al que será su esposo.

Esta práctica existió en el México de la Nueva España (siglo XVII) y consistía en entregarle al novio el patrimonio de la futura esposa mediante un contrato para asegurar el buen uso de los recursos. En caso de divorcio o abandono del cónyuge, éste se obligaba a devolverlo en integridad. Si las mujeres eran vírgenes antes de casarse, recibían el 10% de los bienes del futuro esposo.

¿Cuál ha sido la postura del gobierno actual?

 “Es un problema de desintegración familiar que se da en todas las clases, hay hechos que no puedo exponer aquí por vergüenza, no debo hacerlo, pero cosas parecidas que repito, no deben presentarse, se dan hasta en la élite”…

Y así el Poncio Pilatos de Palacio Nacional nuevamente acusó y se lavó las manos.— Mérida, Yucatán Twitter@ydesdelabarrera


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