Rubén J. Bolio Pastrana: Un viaje que nose olvida

miércoles, 25 de agosto de 2021 · 01:30
Remenbranzas Todavía permanece instalado en mi mente el recuerdo de un 17 agosto de hace ya algunas décadas, fecha indeleble en el devenir de mi existencia, ya que fue aquel día en que por vez primera arribé a la ciudad de México. Son vivencias que quedaron cinceladas en el corazón. Nunca se borrará de mi memoria la silueta de mi hermano ondulando su pañuelo con rasgos de despedida mientras la embarcación despegaba lentamente del apacible oleaje progreseño con rumbo al puerto de Veracruz. Igualmente, el perfil de mis progenitores se fue desvaneciendo hasta mezclarse con el horizonte. Las luces del malecón porteño se tornaron cada vez más pálidas hasta fugarse en lontananza. La navegación en el Golfo de México fue confortable. Me gustó ver el atardecer en altamar cuando el sol se guarda debajo del océano y su resplandor pigmenta el hemisferio en un juego de matices. Rememoro con claridad el paso del ferrocarril por las primitivas poblaciones aposentadas entre la urbe jarocha y la capital de la república. También la vegetación, la llanura, las montañas y las doce horas de bamboleo del tren en su rodada encima de los rieles. Al descender del vagón quedé impresionado por la grandeza de la metrópoli, sus anchas vías y edificios, algunos de ellos como aspirando a acercarse a los planetas. La zona de Chapultepec en que se hallaba la mansión de mis tíos que me alojaron me encantó. Me encontré nuevamente con familiares muy queridos a los que no veía desde diez años atrás; dos meses de asueto. ¡Cómo los gocé!— Mérida, Yucatán. rbolionot56@hotmail.com Notario público

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