Editorial

Erica Millet Corona: Tres años de gobierno

sábado, 22 de enero de 2022 · 00:17

La gestión de Mauricio Vila

 

El pasado domingo el gobernador Mauricio Vila Dosal presentó a los yucatecos su tercer informe de resultados. Sin duda tiene mucho qué decir, siempre ha sido un gobernante muy dinámico, desde sus días como alcalde de Mérida.

Sin embargo, más allá de conformarnos con el recuento de sus logros y planes, es imperativo que los yucatecos hagamos nuestro propio balance sobre su gestión.

Sin duda, el más grande acierto del gobernador ha sido la captación de inversiones, la diversificación de la economía. Industrialización, desarrollo y generación de empleo, así como esfuerzos para la descentralización. Hoy, existen más oportunidades de desarrollo profesional para los yucatecos y, según se nos anuncia, esto debe continuar evolucionando y consolidarse en el mediano y largo plazo.

 

Seguridad

El tema de la seguridad es sin duda el más complejo. Todavía la mayoría de los yucatecos califican como un acierto del gobernador haber dado continuidad al trabajo realizado en materia de seguridad pública desde administraciones pasadas. Sin embargo, en los últimos días y con base en una investigación del Colectivo de Análisis de Seguridad con Democracia (Casede), diversos analistas han apuntado hacia la desmitificación de este precepto y abogado por una mirada más crítica a las acciones en esta materia.

 

Equipo de trabajo

La conformación de un gabinete paritario y con perfiles dinámicos en 2018 fue un acierto de inicio, pero debo señalar, arriesgando ver cuestionada mi objetividad, que los movimientos realizados en el gabinete después de la elección de junio pasado, dejaron ver de manera clara intenciones que desestimaban el beneficio de un trabajo profesional en algunas de las áreas.

Y mientras vimos con buenos ojos la llegada al IMDUT de un estratega y buen comunicador como Rafael Hernández Kotasek, la mayoría miró con recelo la imposición de Liborio Vidal Aguilar en la Segey y la sustitución de María Herrera Páramo en la Secretaría de las Mujeres.

 

Salud

Entre otros puntos favorables podríamos mencionar los planes para el rescate de la infraestructura hospitalaria.

El manejo de la pandemia a mi juicio también arroja un balance positivo, ya que, si bien muchas estrategias de prevención fueron implementadas para garantizar percepción de trabajo y otras rayaron en el autoritarismo, la coordinación de la parte que corresponde al gobierno estatal en las jornadas de vacunación habla de la firmeza y el orden con que el gobernador suele abordar las crisis.

Las medidas implementadas para la reactivación económica en medio de la pandemia han tenido también sus matices, pero dudo mucho que, en algún lugar del país, con las circunstancias imperantes, se haya alcanzado el esquema ideal.

 

Relación con el Ejecutivo federal

En términos políticos, el discurso del gobernador guarda algunas interesantes similitudes con el del presidente de la República. Ambos hablan de transformación, los dos hacen referencia a una sociedad en la que no deben existir ricos que son cada vez más ricos, mientras “la pobreza y la marginación dañen la vida y las oportunidades de miles de familias yucatecas”.

Una de las actitudes más cuestionables es, a mi parecer, precisamente la cómoda postura de nula crítica a las acciones y políticas del ejecutivo federal sin haber obtenido a partir de ella beneficios tangibles —al menos para la mayoría—.

El gobernador incluso agradece al presidente los apoyos otorgados a Yucatán afianzando con este discurso la dinámica paternalista que tanto agrada López Obrador.

Mauricio Vila afirma que la unidad y el diálogo son claves para un desarrollo organizado de las acciones de gobierno, sin embargo, es un mandatario que rehúye oportunidades de pronunciarse de manera clara y natural sobre temas que constituyen importantes puntos en la agenda sociocultural del estado.

Si realmente busca gobernar para todos y acotar la distancia que lo ha convertido en un gobernante totalmente ajeno a ciertos sectores que no gozan de su interés, necesita ensuciarse un poco las manos y abordar temas que desdeña por parecerles irrelevantes, cuando son todo lo contrario.

Para el sector cultural de Yucatán, por ejemplo, ya es muy evidente la falta de disposición al diálogo del mandatario con artistas y académicos.

La necesidad de proyectar su imagen fuera de las fronteras del estado hace que ponga especial interés en las acciones que le reditúan en proyección nacional (ejemplo de esto es la difusión que se le dio al Tianguis Turístico), pero evita invertir recursos y tiempo de su agenda en aquellas de las que no verá un retorno cuantificable en términos económicos, de influencia nacional, o bien, que no se traducirían a la larga en votos.

En ese sentido, sería estupendo que en esta nueva etapa del sexenio escuche a otros sectores a parte de los que tradicionalmente ocupan su atención: que asista de manera eventual a reuniones con los llamados grupos intermedios y organizaciones de la sociedad civil; que presida de vez en cuando las juntas de gobierno de organismos estatales —en los que siempre es representado— para conocer de primera mano sus avances y problemáticas; que manifieste más interés en los temas que no identifica como propios, que se muestre más cercano y con menos miedo a equivocarse.

Quisiéramos ver un mandatario de una imagen menos estudiada y más comprometido de manera personal con ciertos asuntos que nunca vemos aparecer en su agenda.—Mérida, Yucatán.

Correo:  erica.millet@gmail.com

*) Licenciada en periodismo y maestra en relaciones públicas; exfuncionaria del Ayuntamiento de Mérida y del gobierno del estado

 

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