Fin a una errática estrategia

Edgardo Arredondo Gómez: Vacunación en la 4T

martes, 10 de mayo de 2022 · 01:30

Gratis… hasta las puñaladas —refrán popular

“¡Bara, bara, bara, baraaaaa!, ¡llévese su vacuna Astra Zéneca!” Pareciera que solo eso faltaba en los puestos de vacunación que apenas hace unos días brotaron por diversos puntos de Ciudad de México.

Y no me lo contaron. Estuve en la capital, en el Congreso del Colegio Mexicano de Ortopedia y, en una de las entradas del World Trade Center (WTC), donde se llevó al cabo, tres elementos del ejército habían colocado una mesita donde tenían una libreta para llevar un registro.

Le pedían a la gente que llenara un formato. Sin importar qué vacuna llevaran antes, identificación de por medio, y preguntas en relación con el estado de salud, los recipiendarios del biológico eran reclutados. Ahí estuvieron militares aún bajo el sol ardiente (¿quién dice que en la CDMX no pega dura el sol?).

La gente pasaba al interior del edificio donde se les aplicaba la vacuna. En ningún momento vi algún monitoreo previo de la presión arterial… nada.

El viernes (29 de abril) ya habían colocado una cartulina donde se leía: “Astra Zéneca 1,2,3,4” …, quiero entender con esto, con o sin vacunas previas. Y abundaban las preguntas: “Óigame, señor, tengo solo la Cansino”. “Disculpe, a mí me dio Covid dos veces…” “Perdone, ¿no importa si me pusieron Pfizer?”

No importaba nada, aquí era vacúnese que está de ganga. Y si había algún riesgo: pues no, no es para tanto, tampoco se puede aplicar el “Fusílenlos…luego averiguamos”.

Y esos puestos de vacunación se encontraban hasta en las entradas del Metro. Y la pregunta vino a la mente: ¿por qué de la noche a la mañana la cuarta dosis?, y nada que solo para adulto mayor, era para el que quisiera, cuando no se ha establecido a ciencia cierta su utilidad. “No preguntes... no te costó un solo peso”. “De nuestros impuestos se habrán comprado”. ¿Será que algún día sepamos cuánto se gastó en realidad el gobierno en vacunas?

“¡Ah!, ¿sabías que ya se autorizó la inmunización a niños menores de 15 años?” ¿Pues no que el secretario de salud, el Dr. Alcocer, dijo que no dejaría que vacunaran a sus nietos y, el subsecretario López Gatell mencionó enfático que no se le quitaría una vacuna a un adulto con riesgo para dársela a un niño que no tiene ninguno?

Dos residentes de Ortopedia que estaban en el congreso llamaron a sus compañeros de nuevo ingreso, a ellos no les había tocado vacuna, aun siendo personal sanitario, mientras un querido colega que trabaja en un hospital privado me contó sus peripecias para ir a vacunarse a Estados Unidos, porque los médicos de instituciones privadas no calificaban como los de hospitales públicos, en medio del horror que causó delta.

Y seguíamos los médicos parados a un lado componiendo el mundo, mientras veíamos el improvisado puesto de vacunación. “Óigame es solo para refuerzo, si ya te dio la ómicron para qué… esa es la mejor vacuna” “No, espérate, para refuerzo ya está la Patria”, “¡perdón qué fecha estamos…, 30 de abril 2022”. No pues aquí sí, no más no…, la Patria es primero, y ahora resulta que están buscando voluntarios para la mexican vaccine, porque no hay espontáneos: “pues a estas alturas quién va a querer”, “a mí me dio delta y ómicron” …, “tengo puestas cuatro vacunas”.

Y vino la parte seria, en este improvisado simposio de análisis de las vacunas, además hecho por los “albañiles y carpinteros de la Medicina”, o sea nosotros los ortopedistas: ¿Cómo hacer un grupo confiable de voluntarios?

Hay que medirles anticuerpos a todos, luego clasificarlos en los que les dio o no el Covid, delta u ómicron, y los que tuvieron o no vacunas, ¿qué vacunas?, pues cualquiera, no, la Cansino y la Sputnik no cuentan, menos la Sputnik, desgraciados rusos malvados.

“¡Bara, bara, bara, baraaaaa!, ¡llévese su vacuna Astra Zéneca!” “¡Es de a grapa!” ¿Y por qué tan espléndidos?..

Ya salió el peine. Cerca de un millón de vacunas contra Covid con la leyenda EXP 042022 fueron aplicadas “a toda bala”.

“¡Bara, bara, bara, baraaaaa!, ¡llévese su vacuna Astra Zéneca!”. Y al último día ya habían desfilado congresistas, médicos, expositores, trabajadores del WTC, gente de a pie que pasó por el lugar. El señor de los jugos lanzó un venenoso: “es que están por caducar”.

Bueno, cuál es el problema. Es como ir a comprar el pan del día siguiente en la panadería del osito tierno, o las ofertas del super con el jamoncito: orillas verdes… pero se comen, o a poco, ¿no te comes el yogurt que ya tiene una semana?”

Lo cierto del caso es que en pleno bajón del Covid asombra ver estos absurdos golpes de timón. La pandemia en México se manejó mal desde el principio. Hay quien decía que el gobierno compensó con el tema de la vacunación; sí así fuera, entonces, ¿qué pasó, por qué esta distribución irregular?, ¿se acapararon?

No es consuelo, pero resulta que en todo el mundo más de 100 millones de dosis en 150 países suministradas por el programa COVAX están siendo rechazas por la fecha tan cercana a su caducidad.

Esto se ha reflejado más en países pobres, donde no se tiene la infraestructura para almacenar y distribuirlas. Pero también ocurrió en Estados Unidos, España, Finlandia y otros países europeos… ¿y entonces?

Queda claro que no basta al parecer esta mega producción de vacunas, es evidente que se requiere todo una cadena de suministro y una logística que los países pobres no tienen y que los ricos a pesar de tener tampoco lograron, en algunos casos, metas altas de vacunación por cierta reticencia, pero sobre todo por la estupidez de los grupos antivacunas.

No han faltado algunos comentarios irresponsables que aseguran que esta cuarta dosis, cercana a la caducidad, no les ocasionó ni dolor en el brazo porque ya estaban vencidas, o por la misma razón tuvieron más reacciones que otras veces, lo cual está en relación con la carga de anticuerpos y no a las condiciones del biológico.

Y mientras tanto continúa nuestra tragicomedia. El subsecretario Hugo López Gatell sentenció hace unos días: “Entonces, no vamos a declarar el fin de la obligatoriedad del cubrebocas, porque nunca lo declaramos obligatorio, pero lo que sí podemos decir es: en este momento ya no es imprescindible el uso del cubrebocas”, a su más puro estilo cantinflesco desde: “El cubrebocas sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no sirve” había superado su disparate.

Se acaba el pulso de la salud en las mañaneras. Así dio por concluido el zar anticovid su nefasta actuación. El hombre parece que ya bajó la cortina, o como quien dice está lavando la cuchara y la cubeta.

¡No más conferencias López Gatell! Vamos por menos. Al parecer nadie “lo pela”, ni los de arriba, ni los de abajo. Al menos en la CDMX pude ver en Coyoacán a la mayor parte de la gente con cubrebocas a pesar de estar en espacio abierto.

Por cierto, ahí estuve sintiéndome como un pavorreal, viendo a la gente que aplaudía a nuestros coterráneos bailando jarana en el marco de la Semana de Yucatán en México. La vida sigue en estos tiempos que parecen ser los últimos estertores del Covid… ¡así sea!— Mérida, Yucatán.

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

 

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