Editorial

Cholyn Garza: Mensajes claros; vamos de mal en peor

sábado, 14 de mayo de 2022 · 01:30

Triste futuro el que nos espera si seguimos aletargados pensando en que “nada va a pasar”. Los frecuentes mensajes que recibimos no son precisamente subliminales; por el contrario, deberían ser tomados con seriedad y tendríamos que empezar a actuar antes de que sea ya demasiado tarde.

Digo que se deben tomar en serio las palabras del presidente porque el señor no ha gobernado, sino que se ha dedicado a seguir en campaña. Y al hacerlo, continúa agrediendo a quienes piensan diferente.

Habla de democracia y sin embargo se comporta como un autoritario, el hombre que en campaña hablaba de humildad, de meter a la cárcel a los corruptos, de que ellos eran diferentes a los anteriores y muy pronto, ya instalado en Palacio Nacional, se fueron conociendo actos de corrupción tanto en su parentela como en servidores públicos de la nueva administración.

Ha quedado claro que una cosa es andar en campaña, otra estar en el poder.

Algo que debemos reconocerle al presidente es que ha cumplido con aquella advertencia o amenaza repetida en los eventos. La frase “al diablo las instituciones” se debió haber tomado como un mensaje destructivo. Sin embargo, una mayoría con desconocimiento, ignorancia, coraje, ni siquiera fue capaz de considerar el riesgo que significaba llevar al poder a un individuo que destilaba odio por los poros.

Un individuo que ha demostrado que ni ama a nuestro país como tampoco a sus instituciones. Muy pronto se definió el presidente. Los que decían que eran diferentes han resultado peores que los que se fueron. Han ido destruyendo nuestras instituciones alegando corruptelas.

¡Ah! Pero para apoderarse de los recursos que había en fideicomisos estuvieron más que “puestos” para allegarse un dinero del que no sabemos a dónde fue a parar.

Recursos que debieron respetarse y utilizarse en tratamientos para niños con cáncer, para la Ciencia y Tecnología y cada uno para el fin específico que se tenía asignado.

Hemos observado de quien gobierna el desprecio total a la vida humana; la falta de sensibilidad hacia los niños, hacia los enfermos —hombres y mujeres— con problemas de salud que requieren tratamientos largos y costosos de los que depende su vida. Una vida que merece ser rescatada de fatales consecuencias.

Privar del derecho a la salud a los ciudadanos es atentar no solo contra la salud sino contra la propia vida de un ser humano.

El mal manejo de la pandemia de Covid-19 nos dejó una dolorosa experiencia. Personal médico, de enfermería y todos los que pusieron su alma y corazón —además de sus conocimientos— al servicio de enfermos. Se enfrentaron con valor y decisión a la enfermedad so riesgo de contagiarse. Horas que se convirtieron en días, luchando día y noche con los recursos que se tenían y comprando el personal médico su propio equipo de trabajo, porque un gobierno y autoridades ausentes miraron hacia otro lado.

Muy bien lo expresó el presidente. La pandemia le vino “como anillo al dedo”. Mientras médicos mexicanos luchaban para salvar vidas y exponían la propia, el gobierno “contrató” médicos cubanos para “auxiliar en hospitales” durante la pandemia.

¡Falso! Fue un ardid para hacerle llegar dinero al gobierno de Cuba. La pandemia fue el pretexto, la justificación para una erogación millonaria que se enviaría a la isla. Recursos que hacían falta en nuestros hospitales para material e insumos. Nuevamente pretenden engañarnos con el cuento de médicos cubanos contratados porque en nuestro país no hay personal suficiente. Ante el anuncio mentiroso e infame del gobierno para justificar una erogación a la dictadura cubana, Organizaciones Médicas han elevado su rechazo a la contratación de supuestos médicos cuyo verdadero propósito quizás sea el de adoctrinar a mexicanos.

Como si fuera poco lo que ha estado sucediendo, se multiplican las agresiones arteras en contra de periodistas. ¿Hasta cuándo —nos preguntamos— se van a detener los atentados a la libertad de expresión?

Todos amenazados, pero aún no sometidos. Como ciudadanos confiamos aún en nuestras Fuerzas Armadas. No nos agrada ver a nuestros soldados humillados, exhibidos, haciendo el ridículo. Las bandas criminales se han apartado de la ley, por tanto no merecen ninguna consideración. No actúan como seres humanos ¿Por qué darles beneficios?

La admiración, respeto y apoyo debe ser para nuestro Ejército. Jamás para quienes lucran con el dolor ajeno y atentan, de diversas maneras, contra la vida humana.— Piedras Negras, Coahuila.

cholyngarza@yahoo.com

Periodista

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