Política y cosas peores

Catón: Política y cosas peores

lunes, 23 de mayo de 2022 · 00:09

La ávida e insaciable recién casada le preguntó a su maridito después de otro apasionado match de amor: “Dime, queridito: ¿qué quieres para celebrar nuestro primer mes de casados?” “Llegar” —respondió él con débil y temblorosa voz...

En la reunión en que festejaban 10 años de haberse graduado le preguntó un tipo a otro: “¿Cómo te ha ido?” “Maravillosamente bien, de fábula —respondió el otro—. Estoy saliendo con una rubia, una morena y una pelirroja”.

En la reunión para celebrar 25 años de graduación vuelven a encontrarse. “¿Cómo te ha ido?” “Maravillosamente bien, de fábula. Tengo casa aquí, departamento en Miami y cabaña en Aspen”.

En la reunión para celebrar los 50 años de haber terminado la carrera se encontraron nuevamente. “¿Cómo te ha ido?” —preguntó otra vez el tipo—. Dijo el otro: “Maravillosamente bien, de fábula. Anoche cené huevos con chorizo y no me hicieron daño”...

En la merienda de los jueves doña Gárgola les comentó a sus amigas: “Mi marido se parece a mi vestido de novia”. “¿Por qué? —preguntó una sin entender aquella extraña comparación. Explicó ella: “Porque nada más me sirvió el día que me casé”...

Antes que todo y primero que nada debemos recordar que el adjetivo “retrógradas”, aplicado por López Obrador a los médicos mexicanos, tiene también género masculino: “retrógrados”, que sería el de aplicación correcta en la frase dicha por AMLO.

Médicos retrógrados; médicas retrógradas, Pero eso es lo de menos. Lo de más es la absurda e injusta generalización hecha por el tabasqueño, la cual motivó la fundada protesta de colegios y asociaciones que agrupan a profesionales de la Medicina, que con razón se sintieron humillados y ofendidos por esa manifestación del Presidente, quien además tildó a los médicos y médicas mexicanos de conservadores y neoliberales.

Con esas adjetivaciones pretende López Obrador justificar la contratación de 500 médicos cubanos que vendrán a prestar sus servicios en México a cambio de un salario que no se les entregará directamente a ellos, sino al gobierno de Cuba, modo encubierto de financiar al régimen opresor de la Isla con dinero obtenido de los impuestos —es decir del trabajo— de los mexicanos.

Innecesaria, además de ilegal, es esa contratación, que obedece a razones de pura política y no tiene fundamento alguno en la realidad. Sobre todas las cuestiones relacionadas con la práctica de la Medicina hay en nuestro país leyes y reglamentos que deberían aplicarse a los médicos cubanos, y que seguramente no se les aplicarán, pues AMLO muestra un desprecio absoluto por la ley e impone siempre su absoluta voluntad por encima del orden jurídico.

Lo cierto es que López Obrador se ha enajenado la voluntad de los médicos y médicas de su país, de las asociaciones que los agrupan y de las instituciones que los preparan. Cuba gana. México pierde.— Saltillo, Coahuila.

 

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