El estanque de los cocodrilos

Jesús Retana Vivanco: La madre es lo que vale

Se manifiesta el principio básico de esta celebración, el cual lleva implícito el reconocimiento mediante un regalo y no como un homenaje a las madres.
lunes, 9 de mayo de 2022 · 00:30

La madre es la que vale. Recostado en mi cama pensando en qué escribir para este editorial a un día del 10 de Mayo, creo que lo pertinente es tocar algo respecto a la madre, porque nuestra existencia sería de un profundo vacío si solo la recordáramos en esta celebración en donde se conjugan un montón de elementos comerciales que nos obligan a recurrir al regalo, que ya forma parte de ritual y no por el verdadero sentido que nos mueve a celebrar esta fecha.

Conservo unos viejos apuntes, los cuales desempolvé para comentar algo sobre el Día de la Madre.

La historia de la antigua Grecia nos dice que la festividad viene de la adoración a la diosa Rea, madre de Zeus, Poseidón y Era; culto que los romanos adoptaron en la fecha del equinoccio de marzo que correspondía a los Idus de marzo o días buenos, donde hacían fiestas para rendirle homenaje a la madre tierra y a la diosa de la fertilidad en la época del emperador Claudio.

Años después se ligó esta celebración con la Virgen María convirtiéndose en una fiesta que invocaba la creencia católica, pero pasaron los años y quedo borrado el antecedente del origen cristiano hasta llegar a la guerra civil de Estados Unidos, donde una mujer llamada Ann Reeves Jarvis –que en 1850 auxiliaba a los heridos en un hospital de Virginia junto con otras madres cuyos hijos se habían enrolado en esa guerra–, se dio a la tarea de ayudar a las madres trabajadoras que no eran tomadas en cuenta.

Fue su hija Anna Jarvis  que en 1908, después de la muerte de su madre, se pronunció como activista para el reconocimiento de las mujeres, en especifico de las madres trabajadoras de las fábricas de textiles que recibían una paga miserable por jornadas de 12 horas de trabajo.

Estados Unidos, el impulsor de la celebración del Día de la Madre

En mayo de 1914 el presidente Woodrow Wilson después de las descalificaciones del congreso por celebrar a la madre, firma el documento que le da validez oficial al Día de la Madre para ser celebrado el segundo domingo de mayo.

Paradójicamente, unos años después Anna Jarvis quiso boicotear la celebración que ella misma promovió, porque solamente obedecía a intereses comerciales que no tenían nada que ver con el verdadero propósito de celebrar un día al año el servicio que prestan las madres a la humanidad en todas las áreas de la vida.

En 1948 antes de su muerte, Anna Jarvis en la ruina y la depresión declaró a un periódico: “Me arrepiento mucho de haber creado el Día de la Madre”.

En casi todos los países del mundo se celebra a las madres, aunque en diferentes fechas.

Nuestro 10 de mayo

La historia del 10 de mayo en México nace de una convocatoria suscrita en 1922 por el periodista Rafael Alducin, dueño del periódico Excélsior,  para homenajear a las madres, la cual fue apoyada por José Vasconcelos, quien fungía como secretario de Educación Pública.

Se dice que escogieron el mes de mayo porque era el mes de la virgen y el día 10 porque en esa época se pagaba a los trabajadores por decenas y no por quincenas.

Se manifiesta el principio básico de esta celebración, el cual  lleva implícito el reconocimiento mediante un regalo y no como un homenaje a las madres. Otra versión nos dice que comenzó con un movimiento feminista en Yucatán donde se puso en discusión la maternidad elegida y se aconsejó a las mujeres yucatecas para que evitaran los embarazos no deseados mediante el método de Margaret Sanger (como evitar un aborto usando anticonceptivos).

Para dignificar a la madre y quedar dentro del ambiente político que ha caracterizado a casi todos los gobernantes, el presidente Manuel Ávila Camacho da la orden de construir el monumento a la madre y minimizar el surgimiento feminista que comenzaba a proliferar en el país.

¿Qué le vamos a regalar a mamá?

La historia es muy elocuente y nos revela mucho para escribir al respecto, pero sigamos teniendo esa tradición que nos fue inculcada desde niños cuando en el kínder hacíamos unos dibujitos con crayolas con un paisaje multicolor y unos garabatos que la maestra arreglaba para que no se vieran tan feos y dárselos a nuestra madre, o aquel regalito que ponía en práctica la habilidad manual, con una figurita y un “Te quiero mucho mamá”.

Los años pasaron y ahora estamos preocupados por lo que le vamos a regalar a la esposa, y si no tenemos dinero, pues la llevamos al cine o si ya pagaron la llevamos a comer a un buen restaurante. Si el problema no es de presupuesto, pues habrá quien escoja desde una bolsa de marca hasta un coche.

El Día de la Madre se convirtió en un día en el que hay que regalar, olvidándonos que todos los días es el día de la madre, y si no tenemos madre, hay que apoyar a los hijos pequeños para que le hagan el regalo correspondiente.

Ahora entiendo por qué Anna Jarvis se arrepintió de haber creado este día tan emblemático, yo pienso lo mismo que ella… La madre es la que vale, y no el regalo.— Mérida, Yucatán, 9 de mayo de 2022  Twitter: @ydesdelabarrera

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