Editorial

Sergio Aguayo: La gran evasión

miércoles, 15 de junio de 2022 · 02:30

Los 20 países que asistieron a la Cumbre de las Américas prometieron en la Declaración de Los Ángeles proteger a los migrantes. Es un compromiso hipócrita porque evade la raíz del problema.

La Declaración flota sobre una nube de buenas intenciones. Los 20 garantizan un tránsito “seguro” y “digno” a los migrantes, y prometen combatir a “quienes abusan de, y violan los derechos humanos”. Hay suficientes informes confiables que los contradicen: en México se maltrata a los migrantes. Para corregirlo hay que entender el problema.

El documento evade el principal riesgo para los desplazados. Solo menciona en dos ocasiones, y de puntillas, a las “organizaciones criminales” que trafican con personas. Su descripción es incompleta porque el crimen organizado ya es el principal actor detrás de los movimientos de población que se dirigen a los países industrializados, los imanes que atraen a las multitudes que huyen de las violencias y las desigualdades.

Lo revelador es que los principales afectados, Estados Unidos y la Unión Europea, financiaron la elaboración del Índice global de crimen organizado 2021 que ignoraron cuando redactaron la Declaración. El Índice estudia 193 países y demuestra, con cifras, que el “80% de la población mundial vive hoy en países con altos niveles de criminalidad”; y que la trata de personas es la actividad más lucrativa para la delincuencia organizada. Con eso en mente, me centro en el caso de México, el cuerno invertido por el cual fluyen los ríos de humanidad que llegan de todo el planeta queriendo entrar a Estados Unidos, y de no lograrlo, asentarse en México.

Como sabemos, en 2019 Donald Trump doblegó a nuestro presidente y lo obligó a desplegar 28 mil militares para frenar migrantes (en el mismo discurso presumió de que fue gratis). El despliegue ha sido inútil. En 2021 México detuvo a 300 mil migrantes, pero una cantidad superior logró superar los filtros mexicanos para asentarse en el centro del país, llegar a la frontera norte o entrar a Estados Unidos. Ignoramos cuántos viajaron por cuenta propia y cuántos contrataron a un grupo criminal al cual pagaron entre 5 y 7 mil dólares para transportarlos. Sí hay estimaciones de que es una de las principales fuentes de ingresos de las bandas criminales. Según el Banco Mundial, en 2021 los delincuentes obtuvieron 3,800 millones de dólares (“La Jornada”, 12 de junio de 2022). La Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito lo estima en siete mil millones.

Los desplazados tienen quien los respalde. En primer lugar, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) que hace lo posible por documentarlos sin tener el presupuesto, el personal o los instrumentos para tener éxito. En jerarquía, se encuentra después la comunidad internacional encabezada por la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Y finalmente, la solidaridad de un sector de la población y de organismos no gubernamentales, entre los cuales destacan los cercanos a las iglesias. Sin embargo, el balance es negativo para quienes entran a México.

¿Qué hacer? El desplazamiento forzoso es un drama planetario. A finales de 2021, Acnur estimaba en 90 millones el número de personas en esa situación. Los pronósticos coinciden en que las cifras crecerán. Cada desplazado capturado por las bandas es una fuente de ingresos que las fortalece y les permite incrementar su capacidad delictiva. Lógico, va en el interés nacional evitar que los criminales capturen desplazados.

Una solución relativamente simple sería permitirles iniciar sus trámites en el sureste y que esperen los resultados en otras partes de México. Chiapas y Tabasco están llenos de solicitantes de asilo que deben esperar ahí la respuesta. Se desesperan y toman el riesgo de seguir su viaje hacia el centro o norte de México con lo cual se exponen a ser detenidos y deportados por los agentes del Instituto Nacional de Migración. Su otra opción es entregarse a los criminales.

Esa y otras soluciones requieren aceptar que los criminales son los principales beneficiarios de los desplazamientos de población. La Declaración de Los Ángeles es una gran evasión porque lo invisibiliza.—Boston, Massachusetts.

@sergioaguayo

Investigador y analista. Colaboró Dulce Alicia Torres Hernández

 

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