La pobreza en México, una realidad brutal

María Isabel Caceres Menéndez: La pobreza en México, una realidad brutal

viernes, 17 de junio de 2022 · 01:30

Si la rabia no me rebasara, no tendría sangre en las venas, ni me consideraría ciudadana responsable. Hay una pantalla de mercadotecnia sociopolítica para ti y para mi y para todos los que la leemos. Y nos la creemos.

Pero para la familia de cuatro o más niños y un padre y una madre muertos de hambre, solo hay una preocupación y una pregunta: ¿Qué voy a hacer para comer hoy? No tengo nada. Y esa es una realidad cotidiana brutal.

El Inegi con una sencilla tabla nos ubica en la lacerante realidad económica mexicana: salario mínimo $172.87. El 5% de los mexicanos (3 millones 235,154) no reciben ingresos por su actividad. 21% gana hasta $5,255.25 al mes.

Un salario mínimo mensual, el 31%; 19 millones 940,224 ganan hasta $7,882.87 al mes.

Dos salarios mínimos mensuales, 12%. Siete millones 742,940 gana hasta 3 salarios mínimos al mes. 6%, (3.552,820) gana $21,020.99, de 3 a 5 salarios mínimos al mes. 2% (1 millón 299,68) gana $26,276.24 al mes, más de 5 salarios mínimos mensuales.

El valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) urbana pasó de $1,778.98 (mayo de 2021) a $1,982.45 (mayo de 2022), incrementó 11.4%, mientras que el valor de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) rural pasó de $1,360.83 (mayo de 2021) a $1,523.90 (mayo de 2022).

Los sistemas políticos del mundo están diseñados para tener un 5 % de su población económicamente activa y productiva, que es la clase privilegiada, y un 95 % que vive de lo que produce la clase media alta y la clase media baja. Seguimos siendo un sistema feudal. Unos somos campesinos y otros cortesanos, cumpliendo nuestra función en el reino.

Las ONG han sido históricamente la mano izquierda de los gobiernos, apoyando y llegando a donde las políticas y protocolos no llegan. ¿Qué tal si redignificamos la comida del campo, “de tu patio a la mesa”?

Estando en condiciones tan precarias como las que se viven en las zonas rurales de nuestro país (1 hora de agua cada 3 días en la zona rural de la Cuenca de Valle de Bravo), tenemos que identificar las causas de raíz y empezar a dirigir inversiones en infraestructura social, que realmente mejoren la vida de las personas, y no las dádivas clientelistas de nula inmediatez que al día de hoy, se siguen viendo como estrategias políticas: efectivas y sostenibles, pero ¿cuál es su verdadero impacto social?, ¿qué cambios o mejoras sostenidas han traído las dádivas?

El esquema de salud bigeneracional, o sea, trabajar desde cero en las nuevas generaciones, invertir en su futuro y en su propia capacidad para procurar su bienestar, al mismo tiempo que se atiende a la generación que actualmente está representada por la prevalencia de las enfermedades del síndrome metabólico. Y tantas otras mas.

El artículo de la semana pasada del CENAPRECE (Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades), órgano descentralizado de la Secretaría de Salud, responsable de “conducir e implementar los programas sustantivos para la prevención y control de enfermedades, para reducir la morbilidad y mortalidad en la población mexicana, al referirse a Equidad en Salud, hace alusión a todos los aspectos en la vida de una persona, y cómo estos aspectos definen su “carrera” en este importante aspecto.

Talento mermado

El inicio de la página 3 del artículo, capturó ipso facto mi atención, cito lo que a la letra dice: “Desde el punto de vista económico, ¿puede permitirse cualquier país tener mermados a tal punto el talento y desempeño laboral de sectores considerables de su población?” ¡Qué ironía, si la mayoría de los países se lo permiten! La verdadera pregunta para mí sería ¿para qué o por qué los sistemas de políticas publicas están diseñados para favorecer esta inequidad y por ende iniquidad?

¿Cuándo se comenzará realmente a despertar inconformidades, promover cambios reales, rediseñar un sistema que se perpetúa sin acortar las brechas absurdas e inverosímiles con la enorme población económicamente desvalida?

Investigaciones y discursos, desde hace poco más de cuatro décadas. Algunos avances importantes. Pero la inequidad y la injusticia ahí siguen. Firmemente incrustadas. ¿Donde hay una visión crítica y realista? ¿Cuántos años más de programas asistencialistas y correctivos puede sostener el país? ¿Hasta dónde llegará la tolerancia de los menos favorecidos?

El CENAPRECE, en vez de invertir en la salud, usa 80 centavos de cada peso del presupuesto, ¿en qué? prioriza la inversión en diseño de folletos, página web, web master, la nube, el pago de cada correo electrónico de cada persona que ahí trabaja ($6.00 USD al mes por persona), folletos, papeleo, gestores, comisionistas, burocracia, gasolina, viáticos y prestaciones de los responsables de que los hijos del pueblo no se mueran de una gripita, o de chagas, dengue y otros padecimientos. ¿Salud bucal? usan la ceniza (carbón activado) de los leños donde cocinan, a manera de pasta dental.

Si el gobierno se queda con el 47% de nuestros ingresos, ¿por qué aún esa brecha enorme de desigualdad? Saben perfectamente que esos informes que avisan que están haciendo algo son una mera ilusión. Conocen al dedillo que los fondos se están usando para cubrir sus nóminas, y excesivas prestaciones. Entonces, al hablar de Programas Prioritarios de Salud, entiendo que existe un programa diseñado para que la “lotería del hogar en el que nacemos” no sea la que determine nuestro futuro, ya que, por definición es un programa que asegura el desarrollo “parejo” de los infantes y niños, hasta los 5 años de edad, en entornos saludables y les asegura el tener las necesidades básicas cubiertas, esto es les da el auténtico “Bienestar”.

¿Dónde está extraviado el famoso “arranque parejo en la vida? La pobreza en nuestro país es una trampa; pareciera un pozo sin fondo del que es imposible salir. Con excepcionales y honrosas excepciones.

Un dato importante mas imposible de soslayar y mencionar: “El verdadero índice de pobreza en todo México y el mundo es la elevada mortalidad en las mujeres al dar a luz, ya que eso significa que la economía de esos países es ruinosa y/o mal administrada, y que los programas sociales no funcionan en absoluto. Pero eso ya será materia de otro comentario.— Mérida, Yucatán.

maica482003@yahoo.com.mx

Abogada y escritora

 

 

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