Editorial

Roger González Herrera: El tianguis político

miércoles, 22 de junio de 2022 · 01:30

No sólo Morena necesita al PRI para ganar la gubernatura, también el PAN lo necesita.

Comento lo anterior a propósito del foro organizado por Megamedia, bajo el sugestivo título: “La ruta hacia 2024: ¿Qué pasará en Yucatán? (Diario de Yucatán, sección local, página 8 del 20 de junio de 2022).

Tiene razón el investigador Luis Alfonso Ramírez Carrillo, al afirmar que “Morena no tiene gran capacidad de operar como un partido político y en Yucatán no gana sin los candidatos, las clientelas y las estructuras del PRI”. Sin embargo, sin ánimo de generar polémica, puede decirse lo mismo del PAN. En 2024 también necesita a los liderazgos del PRI y no al PRI como partido.

Me explico, al PAN no le conviene una alianza formal con el PRI en Yucatán, sería como intentar juntar “el agua con el aceite”. Es imposible y si lo hacen, provocarían un desencanto mortal en la militancia blanquiazul y una desbandada a otros partidos de sus líderes en los municipios.

Por tanto, el PAN tiene que darse a la tarea de capturar el apoyo de los liderazgos y, paradójicamente terrible, hasta de los caciques municipales que antes combatieron, uno por uno, como en el caso de Liborio Vidal Aguilar. Solo de esa manera no cargará con todas las culpas del partido tricolor y, siendo selectivo, puede escoger los líderes más rentables o “rescatables” del PRI (que los hay).

En tal sentido, ganará en 2024 la contienda por la gubernatura de Yucatán uno de los dos partidos (PAN o Morena) que tengan mayor capacidad para “cachar” a los priístas que, huérfanos ante la debacle nacional del PRI, buscan acomodo en otra institución política y se comienzan a cotizar, como en una especie de tianguis político.

Con números lo puedo explicar mejor. En la elección de gobernador de 2018, el entonces candidato panista, Mauricio Vila Dosal, ganó la contienda en las urnas con 447,753 votos, contra los 407,802 votos del candidato del PRI, Mauricio Sahuí Rivero. Una diferencia de poco más de 39 mil votos, los que el tricolor jamás podrá volver a alcanzar en Yucatán.

Pero, ojo, el candidato de Morena, Joaquín Díaz Mena (Huacho) en esa elección quedó en un, aparente, lejano tercer lugar con 231,330 votos.

Pero eso fue hace 4 años. Si revisamos los votos que obtuvo el presidente López Obrador en el ejercicio de este año de “revocación de mandato” (del 11 de abril), observamos que obtuvo 357,043 votos a favor de “que siga”. Si partimos de la lógica de que Morena, más que un partido es un movimiento social y que sus seguidores votan por cualquier candidato que ponga AMLO, podemos deducir que Morena en 4 años ha ganado más de 125 mil votos. Con esto, Morena se acerca peligrosamente a la votación con la que el PAN ganó la gubernatura en 2018.

Un dato más preocupante para las huestes blanquiazules es que, en términos reales, Morena (con esos 357 mil votos que conquistó en la revocación de mandato) se colocó a solo 8 mil votos (aproximadamente) en relación con los sufragios que el PAN obtuvo en el 2021 en la elección de alcaldes (365,954 exactamente).

Si fuera dirigente del PAN, estos números me preocuparían, porque representan un virtual empate técnico entre PAN y Morena, con lo que la gubernatura panista está en riesgo y, el único culpable, es el mismo PAN por su inmovilidad y porque sigue en la embriaguez de sus triunfos del año pasado.

A mi juicio, el panismo yucateco jugó mal sus cartas en el ejercicio de revocación de mandato; pues, optó por hacer nada y dejar que Morena movilice toda su maquinaria electoral y de gobierno, con los “servidores de la nación”. Fue un error de “parvulitos” la de los panistas yucatecos, pues su inmovilidad dejó crecer al monstruo de Morena, incluso, en su propia casa; es decir, en los municipios que gobierna el mismo PAN, AMLO tuvo más votos que los que obtuvo Morena en las elecciones locales del 2021, ahí están las cifras en los portales electrónicos del INE y del IEPAC para que revisen los estrategas blanquiazules.

Se dice que “en política no hay espacios vacíos” y el PAN pecó de ingenuidad, pues debió (en el proceso de revocación de mandato) activar a sus líderes, a sus alcaldes y legisladores para contrarrestar y contener la movilización y el activismo guinda. En cambio, sus dirigentes prefirieron “bajar” la instrucción a su estructura de permanecer pasivos y de ser sólo espectadores (como momias). ¡Craso error! Me pregunto, ¿en realidad fue ingenuidad o no quisieron (o alguien no quiso) quedar mal con el presidente de la República?

Lo preocupante es que, Yucatán, registró en el ejercicio de revocación de mandato uno de los más altos porcentajes de participación (21.5 %, que lo ubica entre los primeros 8 lugares a nivel nacional), a diferencia de otras entidades gobernadas por el blanquiazul.

Si el panismo yucateco no “se pone las pilas”, puede llevarse una sorpresa fuerte en el 2024, porque peligrosamente (por llevar una estrategia equivocada) le han abierto la puerta de la casa al monstruo de Morena. Sin embargo, aún están a tiempo de rectificar. Y una de las tareas inmediatas es allegarse más líderes tricolores en el tianguis político, que le brinden los votos suficientes para retener la gubernatura.

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán.

rogergonzalezh@hotmail.com

Profesor

 

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