Editorial

Gabriela Soberanis: se atiende el efecto, no la causa

viernes, 24 de junio de 2022 · 02:09

¿En qué momento empezamos a vivir la realidad que hoy estamos experimentando?

Me refiero a los temas que en la actualidad nos polarizan y nos separan: el aborto, la ideología de género, el feminismo, la pandemia, las vacunas, etc.

Vivimos tiempos plagados de complejidades y contradicciones, y lo más peligroso es que nuestro nivel de análisis y reflexión sobre las situaciones que experimentamos es muy pobre, de ahí que no hemos podido lograr transformaciones de valor.

Decía Albert Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

Esto me lleva a preguntarme si las acciones que se están tomando son la solución a los problemas que estamos viviendo: pobreza, violencia, discriminación, falta de educación, corrupción, adicciones, embarazos no deseados, etc.

Como yo lo veo, las acciones han sido ineficaces por muchos motivos, pero principalmente porque hemos fallado en identificar cuál es el verdadero origen de cada una de las problemáticas que tenemos entre manos. Es decir, se atienden los efectos, pero no la causa raíz de los problemas.

No me sería posible analizar cada una de las problemáticas mencionadas, pero tomemos como ejemplo el aborto. Legalizar el aborto es la solución que se propone a una situación que va en aumento: los embarazos no deseados; sea por relaciones sexuales sin consentimiento o por la falta de precaución en las relaciones consensuadas.

Las preguntas claves son ¿cuál es el verdadero problema y cuál es la solución?

Si el ejercicio de la sexualidad y la reproducción deberían ser siempre actos deseados y planeados, ¿por qué, en una época en la que, al menos en teoría, existen los medios para regular la fecundidad, las mujeres siguen enfrentándose a embarazos no deseados?

Sin duda, la respuesta no es única y guarda enormes complejidades. Sin embargo, de forma objetiva e irrefutable podemos decir que un embarazo no deseado es el efecto de un problema, no la causa; y sin embargo, en nombre de la libertad de elegir, un gran número de personas están a favor del aborto.

Se estima que más de la mitad del total de embarazos no planeados en México se resuelve mediante un aborto. Lamentablemente, están a favor de una acción que no resuelve el problema de raíz y que no considera las consecuencias devastadoras (físicas, psicológicas y emocionales) que ésta tiene para la mujer.

Nos han convencido de que con el aborto damos fin a la agonía del error, pero lo que se termina es una vida, y la de la mujer queda profundamente marcada, no siempre de forma consciente, pero sin falla, siempre de manera inconsciente.

Poco o nada se habla del síndrome post aborto, donde los síntomas van desde sufrir ansiedad, depresión, profundos sentimientos de culpa y, por ende, autocastigo, hasta experimentar un vacío existencial.

El hecho de que una mujer elija abortar no la hace una buena o una mala persona. Connotar moralmente nuestras decisiones es también parte del problema, sin embargo, no conocer la causa raíz de nuestros problemas es un error gravísimo, porque apuntamos a darle “solución” a lo que nunca fue el problema.

Como he comentado en varios foros, con mi análisis no intento sumar a la polarización, ni entrar en discusiones o debates. Pienso que una vez que alguien toma una postura, lo único que puede hacer que ésta se modifique es que tenga el interés de ampliar su perspectiva, y esto solo se logra informándonos desde diferentes aristas, haciendo un análisis objetivo de las situaciones, y reflexionando en profundidad.

Deseo que este escrito te sirva para llegar a tus propias conclusiones.— Mérida, Yucatán.

gabrielasoberanismadrid@gmail.com

Aprendizaje continuo para una conciencia en expansión. Acompañamiento de vida

 

 

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