Ernesto Mena Acevedo

Ernesto Mena Acevedo : La reforma educativa con AMLO

viernes, 29 de julio de 2022 · 02:00

Para el establecimiento, la consolidación y la permanencia del régimen económico neoliberal en México, sus impulsores concibieron desde el principio la necesidad de valerse de dos factores elementales: la cultura y la educación.

Para el caso de la cultura, se realizó el cambio del relato o de la interpretación histórica del proceso de formación de la nación mexicana, tanto en el interior como en el exterior. Esto fue a través del manejo de las expresiones artísticas y culturales, para lo cual constituyó una pieza fundamental la conformación de una élite de personas “iluminadas y brillantes”, los llamados “intelectuales orgánicos”, utilizando el término derivado de Antonio Gramsci. Fue así que personajes como Octavio Paz, Roger Bartra, Aguilar Camín, Enrique Krauze, entre otros, desempeñaron esa labor, principalmente por medio de las revistas “Vuelta”, “Nexos” y “Letras Libres”, pero también, por otros vías.

En lo referente a la educación, se emprendió una política estratégica de un control pleno de todo el aparato educativo, para lo cual se empezó con el asalto al sindicato, seguido de modificaciones constantes y sigilosas al modelo educativo: suprimiendo materias, cambiando contenidos de temarios y de libros, etc. A la par, se fue aplicando de forma persistente una reducción presupuestaria a la educación, sobre todo a las instituciones de educación superior.

El golpe más artero, y casi definitivo, con respecto a la educación, lo fue la llamada “reforma educativa” que se aprobó en el último trimestre de 2013, pues con esta se preveía un cambio sustancial en el sistema administrativo y laboral, que abonaba al objetivo toral de la privatización.

Sin embargo, con la elección presidencial de 2018 se presentó un cambio drástico en el panorama de la educación y, precisamente, una de las causas que contribuyeron al resultado electoral de ese año fue el apoyo decidido y mayoritario del magisterio y de jóvenes universitarios.

El actual presidente tenía como uno de sus compromisos primordiales el echar para atrás la reforma aprobada en el gobierno anterior y proponer una verdadera reforma que atendiera a la mejora de la educación y salvaguardara los derechos del personal docente.

Es así que, después de un ejercicio inédito e histórico de diálogo y consulta con padres de familia, agrupaciones magisteriales, especialistas y autoridades, a mediados de 2019, se aprobaron en el Congreso de la Unión las reformas a los artículos 3°, 31° y 73° de la constitución federal, y posteriormente, se aprobaron las leyes secundarias.

Con la reforma educativa de la presente administración federal se estableció: la gratuidad de la educación en todos los niveles; la responsabilidad del Estado en la tarea de mantenimiento y mejora de las instalaciones educativas; la atención en la formación y el desempeño docente, a través del Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, que contempla evaluaciones diagnósticas periódicas a las y los maestros, pero ya no con carácter punitivo; énfasis en la educación indígena, bilingüe y bicultural; y el impulso a una educación cultural con la obligatoriedad que los planes de estudio incluyan el civismo, valores, la cultura, el arte, la música, el deporte y el respeto al medio ambiente; entre otros aspectos.

En recientes fechas, se ha emprendido una campaña para advertir de cambios en las materias y en los libros de textos gratuitos, los cuales estarían guiados con supuestos propósitos perversos o de adoctrinamiento. No obstante, es de llamar la atención que quienes hacen la advertencia no mencionan argumentos o datos concretos que la sustenten.

Ante este tipo de expresiones, es importante repasar todo el contexto que ha atravesado la educación en nuestro país y las razones del nuevo sistema educativo, así como recurrir al contenido del actual marco normativo, el cual ya dispone el necesario perfeccionamiento de los planes educativos, de tal forma que se pueda superar el enfoque que se había estado atribuyendo a la educación de concebirla solamente como proveedora de recursos humanos dóciles, disciplinados, sin capacidad de cuestionar y analizar, destinados a oficios técnicos y a mano de obra barata.

Y no debe olvidarse lo central: con el sistema educativo vigente se recuperó a la educación como un derecho para todos y no como un privilegio de unos cuantos.— Mérida, Yucatán.

Maestro en Economía y Administración Pública. Maestrante en Políticas Públicas, Campañas y Elecciones.

 

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