Filiberto Pinelo Sansores

Filiberto Pinelo Sansores: El Isstey: la batalla aún no termina

viernes, 29 de julio de 2022 · 02:00

Una vez aprobada la nueva ley del Isstey por los amanuenses del gobernador Mauricio Vila en el Congreso local, salen a la luz los puntos medulares del engendro, creado para afectar no sólo a sus actuales cotizantes sino a los que vendrán después: los que ingresen al servicio a partir de ya.

Esta ley fue elaborada para menoscabar los derechos de los trabajadores del estado yucateco establecidos en la ley anterior a tal grado que los dejaron a nivel del suelo en el piso más bajo, sin importar al autor y sus cómplices el enorme atropello cometido contra este importante segmento social, víctima del escandaloso robo a la institución por gobiernos anteriores, en lugar de traer a cuentas a quienes lo cometieron para castigarlos y recuperar el dinero desaparecido.

El gobernador Mauricio Vila, principal interesado en que la nueva legislación se hiciera, tiró la piedra y escondió la mano: no fue él, titular del poder ejecutivo, el autor nominal de la iniciativa, sino el propio Congreso. Y fueron sus subordinados, los diputados de su partido y tres incondicionales más —entre ellos una que acababa de dar la voltereta— quienes la aprobaron.

Un asunto tan importante para un gobierno, no sólo por afectar a miles de trabajadores, sino por involucrar a políticos a los que no se quiere tocar ni con el pétalo de una rosa, dejado en manos de segundones, sólo es explicable como estrategia para no dar la cara y decir que no fue asunto suyo sino del Congreso.

No obstante, el principal interesado en que la ley fuera aprobada era él, quien estuvo tras bambalinas observando cómo sus títeres se movían al ritmo de lo ordenado. La escenificación no fue limpia, sin embargo. Por un lado, tuvo que salir a cuadro su secretaria de Finanzas y Administración, Olga Rosas Moya, a pedir públicamente —a través de una entrevista con el Diario— que la ley fuera aprobada y, por el otro, él, el verdadero autor, como si se le quemaran las habas, la hizo publicar tan velozmente, que pareció como si la edición del Diario Oficial en que lo hizo hubiera estado impresa antes de la aprobación.

Con la nueva ley, mientras por un lado, se les cobra a los afectados hasta el doble de lo que pagaban —de acuerdo con la anterior— como cuota para tener derecho a las prestaciones que la institución ofrece, por el otro, se les aumentan los años que tendrán que trabajar para poder jubilarse. Estos son los principales agravios en su contra, pero no los únicos. Algo que no han dicho los “petronilos” que la aprobaron, es que mientras antes eran salarios mínimos los que servían para el cálculo de las pensiones, ahora serán UMAs —disfrazadas de costo de la canasta básica— las que se usarán para el efecto.

Por si no fuera suficiente, en esta ley se confirman prácticas viciadas, que sin estar en la que se abrogó fueron introducidas ilegalmente por gobiernos anteriores en el funcionamiento de la institución, como la de la subrogación a empresas privadas del servicio de préstamos a los servidores públicos afiliados, gran negocio que se aprovecha de las necesidades de los trabajadores y ratifica la conversión de la institución en fuente de negocios privados.

En el artículo 51 de la aprobada se abre la puerta para que continúe este negocio, al decir: “El instituto podrá celebrar convenios con entidades públicas o privadas para otorgar, de forma parcial o total las prestaciones establecidas en esta ley. El instituto podrá contratar o subrogar las prestaciones previstas en esta ley con otras instituciones públicas o privadas”.

Es tan bueno el negocio de los préstamos que empresas privadas no dudan en brindarlo; así, las ganancias, que podrían servir para reforzar las finanzas de la institución, en vez de esto, sirven para engrosar bolsillos ajenos.

En este gobierno se siguen escondiendo hechos que se relacionan con la viabilidad del Isstey después de cambiar su ley supuestamente para garantizarle salud presupuestal definitiva. La secretaria Rosas Moya, en su entrevista con el Diario, dijo algo ominoso: “Esto (la aprobación de la nueva ley) no resuelve el tema del Isstey, no va a salir de la quiebra, solo está asegurando que se pague a todos los jubilados”, lo que plantea un futuro incierto para sus afiliados por la amenaza de más medidas lesivas en el futuro.

Los diputados que aprobaron la ley que firmaron como suya, ni siquiera estaban enterados de por qué lo hacían. Esto se puso de relieve en el video que grabó uno de ellos, diciendo que “no le parecía justo que a los 40 años uno se tenga que jubilar estando en plenitud productiva”, lo que significa que no leyó la anterior, requisito indispensable para elaborar la que aprobó. Su torpeza no tiene parangón; como bien le contestaron varios usuarios de las redes: “para que alguien con 30 años de servicio pudiera jubilarse a los 40 de edad tendría que haber empezado a trabajar a los 10 años”.

Lejos de haber terminado, esta batalla no concluye aún. Es falso, como dice el gobernador que, al fin se decidió a hablar, que “se escucharon todas las voces”. Es obvio que no se escucharon las de los afectados que son miles y forman parte de los tres poderes de la entidad. La inmensa mayoría de estos trabajadores se sienten engañados, agraviados por el grave atropello del que han sido objeto. Han anunciado algunos de los organismos que los representan —porque otros, se han hecho ojo de hormiga— que seguirán en la lucha promoviendo acciones como amparos ante el Poder Judicial de la Federación y un referéndum ante el IEPAC, que en primera instancia los bateó.

Las repercusiones de lo acontecido se dejarán sentir durante mucho tiempo. Con esta acción contraria a la justicia, el gobierno de Mauricio Vila está mostrando que los intereses que representa están muy lejos de los del pueblo y muy cerca de los de quienes lo antecedieron no obstante ser, supuestamente, de partidos diferentes. Con toda seguridad, la factura por lo sucedido le será cobrada al partido que representa quiéranlo o no sus adeptos.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

 

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