Marcelo Pérez Rodríguez

Marcelo Pérez Rodríguez: Terror en el Conafe

sábado, 30 de julio de 2022 · 02:56

Maltratos, presiones, bajos salarios, despidos y demás son experiencias que viven los trabajadores del Consejo Nacional de Fomento Educativo. No es nuevo, cada determinado tiempo se intensifican estos problemas, principalmente cuando cambian de coordinadores.

Durante varios años tuve la oportunidad, como docente, de convivir con cientos de alumnos en la licenciatura de educación indígena en la Universidad Pedagógica. En el proceso educativo en las aulas escuché con frecuencia, al hablar de sus vivencias en el trabajo docente, los bajos salarios que recibían, las presiones de los coordinadores y la falta de plazas base después de años de servicio.

Eran jóvenes dinámicos, entusiastas, creativos, entregados a su trabajo. Durante esos cuatro años de estudio muchos dejaron el trabajo en Conafe, unos por presiones, otros por irse a un trabajo fuera de la docencia y otros más al conseguir plazas en los concursos de la Secretaria de Educación.

Algo curioso sucede en Conafe: se contrata a jóvenes como docentes, los llamados líderes educativos, sin embargo al paso de los años no hay plazas base para ellos y en muchas ocasiones se les presiona para dejar el trabajo, porque se acercan a los treinta años y no desean que obtengan derechos laborales.

No es fácil estar en el medio rural con un bajo salario, entregarse al trabajo cotidiano y no tener el estímulo de una plaza base en años posteriores. Se les aprovecha por ser jóvenes y se les margina cuando adquieren experiencia y antigüedad laboral, pero como se rigen por contratos es fácil el despido al no renovarse el contrato.

Hay mucha capacidad y experiencia en esos jóvenes docentes que no se aprovecha debidamente en la institución. La falta de apoyos y estímulos, amén de las presiones de sus coordinadores obligan a muchos a abandonar sus expectativas y sueños en la docencia.

La carencia de edificios escolares del Conafe dificulta el trabajo de esos jóvenes, pues deben buscar lugares para el trabajo. Adaptan las aulas en alguna comisaría o espacios de alguna dependencia pública.

Ahora, con el cambio de coordinador territorial en el Conafe de la entidad, algunos coordinadores, jefes de departamento y auxiliares operativos han denunciado los malos tratos, presiones y despidos por parte del nuevo coordinador territorial, Daniel Flores Albornoz, quien, según los inconformes, ha iniciado una “cacería” contra quienes no estan de acuerdo con sus condiciones e intereses.

Esto ha provocado despidos y otros han renunciado a pesar de los años de antigüedad y las plazas base que esos coordinadores y jefes sí tienen. Si un coordinador de mayor jerarquía presiona y les hace la vida laboral difícil a otros coordinadores y jefes, entonces qué vivirían los jóvenes docentes, que trabajan en el medio rural y en condiciones precarias, si un jefe los trata mal.

En este caso, el nuevo coordinador desea hacer a un lado a las personas vinculadas con su antecesor, pues desea rodearse de conocidos y amigos que ocupen las vacantes de los despedidos o quienes renuncien.

Estas acciones no benefician a la institución, ni tampoco a los docentes que hacen lo suyo en los medios marginados, pues después éstos jóvenes sufrirán también las consecuencias de esta politiquería al ser presionados y hostigados por las nuevas autoridades.

Es lamentable que al personal de una institución, jefes de departamento, secretarias, auxiliares, coordinadores y demás, se les presione al recortar el agua para tomar y restricciones para ir al baño y con insumos sanitarios, como han denunciado los inconformes.

Hay que evitar estas acciones que dañan la imagen de una institución que está para fomentar y llevar la educación al medio rural y lugares marginados. Nadie debe abusar de su posición y despedir a unos para rodearse luego de amigos e incondicionales.

Es importante también aprovechar a esos jóvenes Conafe, que así se les conoce, para darles apoyos, mejores estímulos y en su momento plazas base, no hacerlos a un lado y ya no recontratarlos cuando tienen experiencia y se acercan a los treinta.

Es necesario evitar el hostigamiento laboral y la politiquería del compadrazgo que dañan a la educación. Se requiere armonía, preparación, creatividad y entusiasmo para fortalecer el sistema educativo. El terror en Conafe por la “cacería” laboral no beneficia a la institución, ni a los jóvenes docentes, ni al avance de la educación. Hay que cambiar de estrategias.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

Otras Noticias