Editorial

Ricardo Alberto Gutiérrez López: Polémica medida educativa federal

miércoles, 6 de julio de 2022 · 01:30

Durante el acuerdo para la terminación del ciclo escolar 2021-2022 e inicio del periodo 2022-2023, la Secretaría de Educación Pública, dirigida por Delfina Gómez Álvarez, ha establecido que durante este curso no habrá reprobación de estudiantes en educación básica, debido a las circunstancias extraordinarias que ha generado la pandemia por Covid-19.

Esto no es novedad, desde marzo de 2019 la SEP ha creado acuerdos para el “supuesto beneficio” de los alumnos en educación básica. Por ejemplo, en preescolar así como en primero y segundo de primaria los alumnos pueden acreditar con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente, mientras que en lo que resta de la educación básica bastaba con tener un mínimo de 80% de asistencia hasta que recientemente por medio del acuerdo número 11-06-2 se eliminó este requisito para que así todos aprueben sin excepciones.

Si bien las condiciones que surgieron a raíz de la pandemia fueron totalmente inesperadas, la SEP ha cometido un grave error al buscar promover a todos.

Estas modificaciones representan un claro retroceso en la educación pública del país la cual debería estar erigida sobre la justicia y la honradez intelectual.

Para lograrlo, es necesario hacer un estudio consciente y rechazar sistemáticamente a aquellos que en virtud de sus circunstancias no se esforzaron y tomar en cuenta únicamente a quienes merecen ser considerados.

Por ejemplo, a aquellos que en condición de pobreza extrema durante la pandemia no tuvieron los recursos suficientes para estudiar desde sus hogares al no tener acceso a internet para conectarse a sus clases. Incluso ellos así como los que se conectaban de manera intermitente y reprobaron deberían tomar un curso introductorio o propedéutico durante sus vacaciones para adquirir cuando menos las conductas iniciales para pasar al siguiente curso, promoviendo únicamente a los que se esfuercen de verdad.

Solo así podrán valorar y sentir el orgullo de su esfuerzo. Que nadie les ha regalado nada.

Anteriormente

Recuerdo claramente que durante 1975 (época en la que era director de secundaria del Rogers Hall) el presidente en turno, Luis Echeverría Álvarez, planeaba que nadie reprobara. Nunca lo permitimos. Fue durante esos años cuando tuve la idea de seleccionar a un grupo de alumnos sobresalientes para ayudar a sus compañeros reprobados a regularizarse. La idea funcionó, de hecho fue un éxito. Nada se les regaló, se lo ganaron con su trabajo y eso los hizo sentirse felices.

Esa es la enseñanza que verdaderamente necesitan, no hacerles pensar que lo merecen todo.

Hoy más que nunca debemos de acabar con la simulación que se vive en relación a la educación básica, buscar la verdad y no retroceder en el camino. Distinguir la disciplina de la mediocridad y sentirnos orgullosos de nuestros logros ganados a base de nuestra dedicación.—Mérida, Yucatán

leconser@yahoo.com

Expresidente del Congreso del Estado.

 

Otras Noticias