Editorial

Macedonio Martín Hu: La nueva Ley del Isstey

jueves, 4 de agosto de 2022 · 02:11

La nueva Ley del Isstey es un instrumento jurídico legal, pero ilegítimo por los puntos negativos que contiene, los cuales son atentatorios contra los derechos laborales de los trabajadores activos, jubilados y pensionados.

La sociedad yucateca fue testigo de la postura sumisa al Ejecutivo de los diputados, quienes aprobaron la ley como obediencia a la voz del amo.

Legisladores del PAN, PVEM, Partido Nueva Alianza y la legisladora sin partido aprobaron la nueva ley procediendo como un equipo incondicional al gobernador Mauricio Vila Dosal.

Por cierto, líderes de la cúpula del PAN han declarado que el mandatario estatal es uno de los aspirantes para las elección presidencial de 2024.

La bancada del PAN que utilizó su aplastante mayoría para aprobar la ley que afecta severamente a los trabajadores no pateó la lata, como hicieron otros gobiernos que utilizaron recursos del Isstey para financiar otros programas. Empero, la aplanadora panista habría pateado el futuro político del PAN, el partido en el poder en Yucatán, pero nunca el propietario absoluto de los destinos de todos los yucatecos.

Indignación

“Nos veremos en las elecciones de 24, en las urnas”, espetó una de las afectadas por la nueva ley que aumentó los descuentos del 8% al 13% del salario mensual de los trabajadores. Cientos de personas expresaron su indignación ante la postura entreguista y sumisa de los legisladores del PAN, a quienes les gritaron “traidores” y “cobardes”.

Sin duda, el aumento de años de trabajo para jubilarse, de 60 a 65, fue otro punto candente de la nueva ley que aprobaron las “servidoras y los servidores del señor gobernador”.

Nadie en su sano juicio estaría en contra de las disposiciones de revisar a fondo el problema financiero del Isstey, evitar su quiebra y resolver en definitiva el problema que crearon los gobiernos emanados del PRI, encabezados por la política de Dzemul Ivonne Ortega y Rolando Zapata, quienes saquearon los recursos económicos del Isstey.

Esos gobernadores priistas, orgullos del otrora partido hegemónico, dejaron en ruinas las finanzas del instituto social, que fue creado para beneficiar a la burocracia estatal; las maniobras de esos gobiernos pusieron en alto riesgo el cumplimiento de los compromisos económicos y sociales del instituto.

La Comisión Especial de Atención de la Situación del Isstey, que presidió el diputado del Partido Nueva Alianza Crescencio Gutiérrez González, exlíder de la Sección 33 del SNTE de Yucatán, fue creada para “resolver” el problema financiero del Isstey, y, por ende, dar legalidad a la propuesta del gobernador Vila Dosal. Lo criticable es que esa Comisión nunca tomó en cuenta el punto nodal del problema: dar con los verdaderos culpables del quebranto de las finanzas del Isstey.

El equipo de “expertos” se fue por el camino más fácil: sacrificar los derechos laborales y los salarios de los trabajadores. A los miembros de la Comisión nada les importaron los reclamaciones de organizaciones sociales como la Coalición de Trabajadores del Estado de Yucatán y el colectivo ¡Ya Basta!, que opina que la nueva ley del Isstey es una burla.

Tampoco hicieron caso a las demandas de los trabajadores, que en principio son los que sostienen la institución.

Gobiernos priistas e insensibles a las necesidades de los derechohabientes saquearon las arcas del Isstey. Con su deleznable acción, esos funcionarios empobrecieron las finanzas del instituto. Importantes sectores de la sociedad yucateca critican severamente el desempeño de los funcionarios del Estado, que desfalcaron impunemente las finanzas del Isstey.

En países donde sí se respetan las leyes y se aplica la justicia, funcionarios irresponsables, como los que llevaron a la ruina las finanzas del Isstey, estarían en la cárcel y vedados para ocupar puestos públicos.

La paradoja es: en esta tierra, del mayab, cuna del padre de la Ley de Amparo, Manuel Crescencio García Rejón, los funcionarios que deberían trabajar con honradez para servir al pueblo trabajador, se alinearon con desparpajo con sus cómplices, para depredar los recursos de la noble institución, y de facto, se convirtieron en verdugos de la justicia social.

Lo risible es que algunos políticos vernáculos tienen todavía el descaro de manifestar que mandan obedeciendo al pueblo no tienen la menor idea de los alcances sociológicos de esa práctica ancestral de los pueblos originarios.

La lucha contra la nueva ley del Isstey no ha terminado, muchas voces demandan la inmediata abrogación de esa ley, que atenta contra los legítimos derechos de los trabajadores yucatecos.

Numerosas personas consideran que la imposición de la nueva ley del Isstey tendrá repercusiones en los comicios de 2024, cuando se elija al nuevo gobernador. El pueblo yucateco tendría la fuerza política para cobrarle al PAN esta afrenta. Por ello es una “bomba” política la nueva ley del Isstey.— Mérida, Yucatán.

chilambalam945@hotmail.com

Maestro de la Universidad Pedagógica Mérida

 

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