Insomnio censurado. Anoche conté ovejas, pensé en cielos lejanos, escuché los latidos de la casa, y el crujido de los muebles. Cuando entras en ese trance de vigilia sientes que las horas se estiran como ligas largas y delgadas. Le encuentras formas a las sombras que se proyectan en la pared. Piensas cosas raras como la responsabilidad del nuevo Papa, que tal si escogen a uno negro… le dará sentido a las profecías de Nostradamus.
Tus pensamientos se van como ropa en lavadora, ruidosos, revueltos, sin pausa ni orden y solo quieres hacer una conciliación con el dios del sueño, pero el insomnio siempre te pone trabas.
Cuando al fin llega el sueño ya la mañana se pinta de gris y pienso en los 40 grados de ayer, lo cual me provoca una sensación de angustia e incomodidad.
Leí hace algunos años que el insomnio es el arte de no dormir, para mí es una batalla silenciosa y mi subconsciente no acepta píldoras para inducir el sueño, por lo que el noqueador Rivotril y demás fármacos los tengo vetados.
Mi profesión se basaba en generar ideas creativas para los anunciantes, las ideas llegaban en cascada cuando me metía a la ducha; ahora el insomnio me da un tiempo para reflexionar y ordenar lo que se descompuso en la vida real. Esto que escribí, lo pensé en una noche de ojos cerrados pero despierto mentalmente y mientras el mundo descansaba, quienes lo padecemos nos enfrascábamos en pensamientos que se negaban a apagarse.
El sueño no llega, solo llega el ruido de lo que no se olvida. Hay que soportar los pensamientos negativos, como el tener un gobierno que ya se apoderó de todo y ahora quiere darle una puñalada a la libertad para expresar libremente las ideas, cuando es un derecho que nos ha costado sangre mantener.
Pensar que esto apenas comienza y lo que nos espera puede ser peor, porque estamos esperanzados en que un tercero nos ayude a gestionar la realidad y decirle a los descerebrados mentales que votaron por Morena que se equivocaron y no hay vuelta atrás. Retroceder no está en el panorama ni de mi insomnio ni de mis sueños. Solamente platiquen con un cubano o un venezolano de lo que están viviendo en sus países y se darán cuenta de lo que se avecina.
Este es el peligro de entrar en un insomnio que te lleva por caminos podridos como el que vivimos en esta retorcida transformación. Cualquier cuento de brujas se ve simplista y superficial con lo que nos pasará.
México no reaccionó a la pesadilla desde el momento en que AMLO canceló el proyecto del nuevo aeropuerto que se construía para el beneficio de un país que lo pedía a gritos.
Me quedé noqueado como a las 4 de la mañana y desperté para ver si ya habían elegido al Papa que se encargará de darle conciencia a un mundo cada vez más convulso. El humo blanco expiró de la chimenea anunciatoria. La plaza de San Pedro en el Vaticano totalmente abarrotada de gente, hizo una jubilosa exclamación para ver a Robert Francis Prevost, que usará el seudónimo de León XIV.
Me quedo con ese recuerdo que seguramente será un buen augurio para los que pensamos que aún queda gente que espera tiempos mejores para la humanidad, aunque sea el resultado de un insomnio al que yo no censuraré.— Mérida, Yucatán, 12 de mayo de 2025
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
