El factor determinante para aumentar o reducir el nivel de vida de los habitantes de un país no es su ubicación geográfica, el nivel educativo, la raza, la religión, la honradez o corrupción de sus gobernantes. Todos esos factores influyen, pero no son los determinantes.

En principio, todos los sistemas se consideran mixtos, ya que tienen características de los dos sistemas económicos principales: socialismo y capitalismo. Sin embargo, consideramos capitalista o socialista a un país según el sistema que predomina en su economía.

En el socialismo o capitalismo de Estado, los gobernantes monopolizan el poder económico y político, como en el caso de Rusia, que ante el fracaso económico de sus monopolios estatales comenzó a abrir su economía a las empresas privadas.

En el capitalismo, como en los Estados Unidos, la mayor parte del manejo de la economía —la creación, intercambio y comercialización de bienes y servicios— está en manos de cientos de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas.

Al analizar el nivel de vida con base en el producto por habitante y la densidad de población o habitantes por km², comprobamos que una mayor población no es determinante para un menor nivel de vida.

Taiwán, también llamada China nacionalista, tiene 668 habitantes por km², mientras que China continental tiene aproximadamente 151 habitantes por km². Bajo el sistema socialista dirigido por Mao Tse Tung, que monopolizaba todas las empresas, millones murieron de hambre entre 1959 y 1961.

Ante el fracaso del capitalismo de Estado, su sucesor, Deng Xiaoping, empezó a crear lo que llamó “islas de capitalismo”: zonas donde se permitía la inversión privada, nacional y extranjera, que se convirtieron en motor de crecimiento económico.

En América también hay varios ejemplos que, al comparar el crecimiento económico y el producto por habitante de países con gobiernos considerados básicamente socialistas con otros preponderantemente capitalistas, permiten ver claras diferencias.

En 2023, Nicaragua, con un gobierno socialista, tuvo un Producto por habitante de 2,613 dólares, mientras que El Salvador, ese mismo año, alcanzó los 5,391 dólares con un gobierno preponderantemente capitalista, el doble que Nicaragua, y con una densidad poblacional 5.4 veces mayor.

En 2022, la isla de Cuba, con un gobierno socialista y aliado de Rusia, tuvo un PIB por habitante de 2,018 dólares. En cambio, Puerto Rico, con un gobierno capitalista y aliado de Estados Unidos, registró un PIB por habitante de 35,268 dólares, 17.5 veces mayor al de Cuba.

Estos datos muestran que los sistemas de mercado o capitalistas elevan el nivel de vida, mientras que los sistemas centralmente planificados, socialistas o capitalismos de Estado, lo reducen y provocan emigraciones masivas.

Economista y escritor

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