Rogerio Castro Vázquez incursionó en la política, literalmente, por suerte, ya que fue seleccionado en 2015 candidato a diputado federal de Morena por la 3a. circunscripción, no por sus méritos o por su trayectoria profesional, laboral o social, sino por el “novedoso” método de la tómbola impuesto por Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Así, llego a la legislatura federal y, posteriormente, fue postulado candidato a gobernador por el partido guinda en 2018 ante la ausencia de liderazgos fuertes en dicho partido; candidatura a la que renunció a favor de Joaquín Díaz Mena, quien dejó el PAN al ver frustradas sus aspiraciones a alcanzar una senaduría ese mismo año.

En retribución a su “sacrificio”, Castro Vázquez, recibió un alto cargo en el Infonavit (de Secretario General) y ahí empezó su trayectoria de raterías. Su paso por esa institución está plagado de múltiples fraudes, transas, muchos “líos de faldas” y corrupción; esto último, el Diario de Yucatán lo ha informado fehacientemente con documentos donde aparecen sus firmas en contratos amañados para favorecer, con millonarios recursos, a empresas en las cuales su hermano es socio.

Esto, aparte de las denuncias de favorecer a empresas inmobiliarias que defraudaron a decenas de personas en Yucatán.

Sin duda, le quedaron grandes los zapatos que dejó el hoy gobernador, Joaquín Díaz Mena, como delegado de los programas federales de Yucatán, cargo al que acaba de “renunciar” y donde fue acusado de prepotencia y de despedir a Servidores de la Nación que osaron comparar su desempeño con el sanfelipense. Algunos de los empleados que dejó sin trabajo son militantes de Morena y fueron candidatos en la elección de 2024 (!).

Rogerio Castro es una auténtica rata de dos patas, que siempre trató de imitar al expresidente Andrés Manuel López Obrador, en sus discursos pausados y en sus frases célebres. Como la que usó, en su momento, para desacreditar las publicaciones del Diario de Yucatán, de quien dijo que saca notas en su contra por “mala leche”.

Todo, porque el Periódico de la Vida Peninsular documentó ampliamente sus raterías con datos y con argumentos que, el exlegislador de tómbola, hasta la fecha, no ha podido contradecir, ni podrá, porque ha llegado al ocaso de su carrera política. Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán

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Profesor

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