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A dónde va México

 

Más gobierno con menos política

Othón Baños Ramírez (*)

Con base en sus ruedas de prensa mañaneras y sus acciones desplegadas en los dos meses y cacho que lleva en el poder, ya nos empieza a quedar claro que el presidente AMLO quiere un cambio de régimen para México haciendo más fuerte al gobierno desde el gobierno y no desde sus contrapesos.

AMLO quiere cambiar el régimen de gobierno que consiste en cambiar cómo se vinculan los distintos poderes del Estado para atender a la ciudadanía sin que sea un principio fundamental gobernar con la ciudadanía organizada.

Debo recordar que en este punto no hay diferencia entre AMLO y la cultura política de los mexicanos que no espera nada de la política y espera todo del gobierno. De acuerdo con la Quinta Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2012 la mayoría de los entrevistados (65%) declararon tener poco interés en la política.

De toda la población los jóvenes son los menos interesados. La Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012 reporta algo similar: 89.6% de los encuestados dijo que está poco o nada interesado en la política, porque desprecian al gobierno corrupto.

Todos los estudios de cultura política coinciden en señalar que los mexicanos desprecian la política, pero han omitido discutir por qué es que confunden el gobierno con la política. Para los ciudadanos los políticos —agentes del gobierno— son los únicos que hacen el ejercicio de la política, cuando no es ni debería ser así.

Así que el poco interés en la política obedece al escaso conocimiento sobre la política misma, pero sobre todo a esa falsa idea de la política que es un sesgo que trae larga cola en la historia. Es claro que la propia clase política no quiere quitar esa venda de los ojos de la ciudadanía mexicana. Por algo será que ni siquiera asoma en el catálogo de buenas intenciones AMLO.

Si bien los funcionarios son los agentes más visibles del gobierno, no son ellos mismos la política. La política en el sentido recto de la palabra, que es la manera de actuar de una persona en un determinado asunto público, o bien la forma de crear consensos para el bienestar colectivo, se encuentra secuestrada por la mala experiencia con los políticos y con el gobierno.

Me encantaría que así fuera de sencillo cambiar el gobierno malo por un gobierno bueno, simplemente sustituyendo a los individuos que forman la elite del gobierno, de arriba hacia abajo, pero el problema es mucho más complejo. AMLO quiere componer al gobierno desde el gobierno y ahí definitivamente está su talón de Aquiles, porque está implementando un remedio coyuntural, un remedio basado en individuos honestos y de buena voluntad, que durarán a lo sumo el periodo de su gobierno, más que en asentar las bases para un remedio estructural.

Definida la política como el arte de crear consenso y gestión de los asuntos públicos por y para los ciudadanos, en México no tenemos historia. Los diferentes regímenes siempre democráticos, aún los de orientación neoliberal —que pugnan por menos gobierno— han sido incapaces de fortalecer a la sociedad civil.

Desde el triunfo del movimiento armado de la Revolución en México el gobierno es el bien y el mal. Sea Lázaro Cárdenas o sea Carlos Salinas, más gobierno o más mercado ha sido el péndulo, pero nunca el fortalecimiento de la sociedad civil en tanto contrapeso del gobierno incluso del mercado.

AMLO dice que quiere cambiar de régimen. El régimen entendido como un sistema que posibilita establecer y regular el funcionamiento del país bajo una orientación ideológica. Esto es muy posible que lo logre, pero poco se avanzará si no son los propios ciudadanos quienes planteen y defiendan sus intereses.

En efecto, México necesita un cambio de régimen político que es el conjunto de instituciones y leyes que permiten la organización del Estado y el ejercicio del poder con verdaderos contrapesos y no con buenas intenciones.

AMLO quiere transformar al gobierno corrupto en un gobierno comprometido con el pueblo, pero no necesariamente con la sociedad civil organizada, que quiere mantener débil tal cual la hemos heredado. México necesita más política, más política de calidad no más gobierno. Necesita no un gobierno de hombres buenos y comprometidos sino un gobierno de gente comprometida con las instituciones y los contrapesos en el ejercicio del poder.

Hace falta una voluntad de cambiar la cultura política de los mexicanos para que el gobierno deje de verse como una voluntad de Dios o de un hombre iluminado.— Mérida, Yucatán.

othonbanos@hotmail.com

Doctor en Sociología, investigador de la Uady

 

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