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Abre el corazón para el prójimo

Una interna de un asilo abraza a su sobrino a través de un plástico habilitado para que los familiares puedan dar su primer abrazo desde hace tres meses

Razonando nuestra fe

Emmanuel Sherwell Cabello(*)

Cuántas personas en estos momentos conoces o te han contado que pasan por un momento de dificultad. Días llenos que enfrentar con numerosas dificultades, con situaciones que paralizan, que los detienen, donde no hay muchas opciones para tomar. Y en medio de las dificultades, puede que exista la enfermedad, la carestía, el sufrimiento y el dolor, la soledad, el decaimiento.

Y esa persona no es una abstracción sino alguien situado en una realidad de dificultad, pudiendo ser incluso lamentable. Debemos comprender que son hermanos y hermanas nuestros porque ellos también han sido creados para un amor más grande.

¿Qué hacer entonces?

Tenemos que abrir el corazón... abrir el corazón al prójimo, en quien Dios está. Y debemos colocarnos en la medida de nuestras posibilidades al servicio de ellos, ayudándoles en sus dificultades, siendo conscientes que todos las tenemos: todos.

Pero mientras no se ofrezca una mano llena ternura y un corazón generoso dispuesto a ofrecer un gesto de amor, seguiremos sin salir de esa experiencia negativa de abandono, de lejanía de amor.

Cada día es una nueva oportunidad para hacerlo, de entregar un gesto de amor a alguien que lo necesita. Por ejemplo, orando para que todos los que pasan dificultad encuentren la esperanza en sus vidas, permitiendo ser consolados y confortados por el inmenso amor del Corazón de Jesús.

Seminarista católico

 

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