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Acto de rebeldía

Antonio Alonzo Ruiz

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

“¡Qué lugar tan pavoroso!” , exclamé impresionado.

“Lago del Tártaro es su nombre”, reveló Sobriedad. “Aquí fueron arrojados incontables ángeles rebeldes, autores y reos de todos los vicios que los humanos cometen sugestionados por mentirosas promesas”.

“¿Por qué estos ángeles merecieron semejante condena?”, pregunté.

“Se rebelaron contra su Creador”, contestó Sobriedad. “Y, aunque sucedió fuera del tiempo, se ha revelado que después de la gran rebelión angélica el gran dragón a este lago fue arrojado junto con innumerables ángeles rebeldes”.

“¿Y cuál habrá sido motivo de tal rebelión?”, inquirí.

“Permíteme te explico, mi avisado aprendiz. Algunos avezados sostienen que los ángeles se saben criaturas perfectas, sin embargo por su misma naturaleza de criaturas son susceptibles de alejarse de la Verdad, la cual conocen por inferencias sabias y por revelación de su mismo Creador”.

“Por lo tanto”, continuó Sobriedad, “algunos ángeles, no por ignorancia, sino con pleno conocimiento, eligieron alejarse de la Verdad, rebelándose así contra su Creador”.

“Santo Tomás”, abundó Sobriedad, “sostiene que tal rebelión angélica fue por envidia al ser humano, cuando supieron que su mismísimo Creador tomaría la condición humana. En pocas palabras, mi avisado aprendiz, los ángeles rebeldes pretendieron ir más lejos de lo que su naturaleza de criaturas les permitía, tal y como hoy les ocurre a muchos seres humanos”, concluyó.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de emociones y envejecimiento. MATIA Instituto Gerontológico. Facebook: Antonio Alonzo. aalonzo@crehas.org.

 

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