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Alejandro Legorreta González: Los unicornios

Ante el riesgo de una nueva burbuja

Alejandro Legorreta González (*)

“Precio es lo que pagas, valor es lo que recibes” — Warren Buffett

Comenzando el nuevo milenio fuimos testigos de la burbuja dotcom, una de las mayores burbujas en la historia de los mercados financieros.

En esos años el acelerado desarrollo de internet, que más tarde revolucionaría nuestra experiencia en el mundo, avivó la especulación, en un momento en que existía todavía demasiada incertidumbre sobre los modelos de negocios viables.

Miles de páginas nacían cada tanto y, cuando salían a bolsa, obtenían grandes valuaciones en el mercado, a pesar de no generar utilidades. Entre 1995 y 2000, el índice Nasdaq prácticamente se quintuplicó.

Pero eventualmente la burbuja reventó porque una cantidad considerable de estas empresas fueron incapaces de generar ganancias con el tiempo. De su máximo en marzo de 2000 a octubre de 2002 el índice Nasdaq cayó 77%, y tardaría otros 15 años en regresar al nivel que alcanzó durante la burbuja.

La principal razón por la que estas empresas podían obtener valuaciones extraordinarias era que algunos inversionistas creían que con la llegada de internet se había creado un nuevo paradigma en que los métodos tradicionales de valuación ya no aplicarían para las empresas digitales.

Hoy nos encontramos ante una nueva ola de colocaciones en bolsa de empresas de tecnología, y las comparaciones entre estas y las colocaciones del dotcom son inevitables.

Hablo de empresas como Lyft, Uber, WeWork, Spotify o Snapchat que han podido expandirse gracias a un acceso sin precedente a financiamiento privado a través de venture funds. Hoy algunas ya han salido a bolsa y otras están preparando sus colocaciones, pero con un problema que resuena: se están haciendo públicas sin tener un solo dólar de utilidad.

Según “The Economist”, sólo 12 de estos unicornios (empresas nuevas de tecnología con valuaciones superiores a mil millones de dólares) reportaron pérdidas acumuladas de 47 mil millones de dólares, un monto que representa más del doble de todas las utilidades de las empresas del IPC.

Una premisa básica de cualquier inversionista es que el valor de una inversión son los flujos futuros traídos a valor presente, descontados por una tasa de interés que represente el costo de oportunidad. Pero ¿cómo valuamos a las empresas de tecnología que no sólo no generan flujos sino que no tienen siquiera una proyección de cuándo van a empezar a generarlos?

Hasta el momento, las valuaciones de estas empresas se han basado en otras métricas, como el número de viajes en el caso de Uber y Lyft o el número de metros cuadrados en el de WeWork. Es decir, a primera vista parecería que se están repitiendo los errores que se cometieron hace 20 años en la burbuja del dotcom: se están justificando inversiones en empresas que pierden dinero con métricas de valuación no tradicionales.

Sin embargo, existen varias diferencias importantes entre ambos fenómenos. Por supuesto, la más relevante es la naturaleza de las empresas en cuestión. Unicornios como Uber, Spotify y WeWork son empresas que no sólo han transformado sus industrias y nuestras vidas, sino que generan miles de millones de dólares en ventas.

¿Cómo saber cuáles de estos unicornios realmente lo son? Recordemos que muchas de las empresas que revolucionan las industrias con una nueva tecnología no son las que logran capitalizar todo su potencial. Ni Apple creó el primer smartphone, ni Ford el primer automóvil.

¿Estamos ante una nueva burbuja o viendo el nacimiento de una nueva forma de capitalizar empresas de tecnología? De lo que podemos estar seguros es que, como discutí hace unas semanas en mi artículo sobre Apple, las grandes empresas del presente y los unicornios cuentan con estructuras de negocios, tecnología, ventajas competitivas y modelos financiamiento con una sofisticación muy particular.

Necesitamos preparar a Yucatán para este contexto, y la inversión en Industria 4.0. es un excelente camino. Invirtamos decididamente en el futuro.

En menos de 280 caracteres: Se acerca la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz, que se llevará a cabo del 19 al 22 de septiembre en Mérida. Un evento imperdible para una ciudad inigualable.— Mérida, Yucatán.

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