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Alerta por las estafas

Yucatán, en la mira de los delincuentes

Mario maldonado Espinosa (*)

Sucedió hace unos días; estando en su domicilio recibió una llamada de un número en el que una voz femenina aseguraba que llamaba de una institución bancaria. A la víctima le dijeron que una empresa de Monterrey le estaba haciendo un cargo por un seguro de vida y para ello la persona que dijo ser empleada del banco le pidió por esa vía telefónica corroborara algunos datos.

Creyendo en la buena fe de la persona que se presentó como empleada bancaria y le pidió al afectado que cerrara la aplicación móvil del banco para evitar robos, el cliente accedió; de inmediato le llegaron notificaciones de correos electrónicos a su celular.

Pasaron sólo unos días y de nuevo una persona le habló diciendo reiteradamente que era empleada del banco y le indicó que necesitaba que el afectado apagara su celular; al poco tiempo le llegaron correos del banco en los cuales le notificaban que había autorizado dos préstamos de efectivo, lo que desde luego no autorizó ni mucho menos hizo.

Preocupada, la persona afectada llamó al banco pero, mientras hacía la llamada, le llegaron otras notificaciones que le informaban que tanto el dinero de los préstamos como sus ahorros de su cuenta de débito habían sido transferidos a una cuenta de otra institución bancaria que no está aperturada en el Estado.

Esta situación causó un daño considerable a su patrimonio económico y a su persona, hoy está pasando un calvario ante el banco, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y la Fiscalía General del Estado ante la cual denunció este hecho delictivo, sin que hasta el momento le hubieran devuelto su dinero que ahorró con mucho esfuerzo.

Otro caso similar fue publicado hace unos días en el Diario y le sucedió a una doctora investigadora quien dijo que el número que los delincuentes utilizan es el 525552262663, al parecer de Ciudad de México. Se dice que a nivel nacional hay más de 200 denuncias por este tipo de robo cibernético y de estos mismos delincuentes. Aquí la pregunta que hay que hacer es: ¿Qué hacen las autoridades para detener y castigar a estos responsables que de seguro no son del Estado y causan mucho daño? ¿Quién les va a devolver el dinero a las víctimas y en cuánto tiempo? ¿Qué hacen las instituciones bancarias para asegurar sus aplicaciones, métodos o procedimientos, para poner los candados de seguridad inviolables con los que deben contar forzosamente?

Estamos en tiempos de la tecnología, en donde las transacciones, transferencias y demás movimientos monetarios son de manera virtual y se realizan continuamente, situación que sin duda ayuda no sólo a los ciudadanos, sino también a las instituciones y empresas privadas; se han creado páginas, aplicaciones móviles y una serie de elementos que ayudan a simplificar los engorrosos trámites presenciales que representan una pérdida de tiempo y esfuerzo en conjunto para el ciudadano; pero en aras de esta modernidad existen delincuentes sin escrúpulos que dañan gravemente a las personas y sus familias.

No son casos aislados, se dan en el territorio nacional y hoy vemos que empieza a hacer mella en Yucatán. Sería bueno que se tome este asunto muy en serio y se llegue hasta las últimas consecuencias, sea quien sea y en el lugar donde se encuentren. Ya no se puede permitir a estos ladrones seguir abusando impunemente de los ciudadanos de bien, ni podemos verlo como casos distantes. A todos y en cualquier momento nos puede pasar. Mientras tanto, hay que estar alertas. La seguridad y tranquilidad del estado también se vulnera a través de este tipo de delincuencia. Exijamos a las autoridades que cumplan su papel también.— Mérida, Yucatán

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Asesor jurídico

 

 

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