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Amenaza de la “peste” política

 

¡Enfermos!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“El gesto de superioridad moral es el peor rasgo del nuevo gobierno y de sus simpatizantes. Creen que transformarán la historia porque son moralmente mejores que los demás. Tienen una alta idea de sí mismos y una pobre idea de lo que es cambiar la historia”.— Héctor Aguilar Camín, novelista e historiador mexicano

El último día de 2018, Andrés Manuel López Obrador mereció el desprecio de su gente en su tierra natal, porque a pesar de la delicada, angustiante y peligrosa situación social que prevalece en lo que otrora fue un edén, no se dignó a bajar de la unidad que lo transportaba al Congreso del Estado. El hombre de la Cuarta Transformación ni los volteó a ver y ni tampoco los escuchó. Su llegada mereció reforzar la seguridad con elementos y camionetas blindadas, lo que criticó durante muchos años, por aquello de la presencia de los “mezquinos”, de los “conservadores”, de los “pequeños faraones”, de la “minoría rapaz”, de los “fifís” o de los “neofascistas”.

¡No, Presidente de México! No era ninguno de los ciudadanos mexicanos que usted ha calificado amparado en los “reflectores”, como parte de los primeros indicios de su “abuso de poder”. ¡No! Era el pueblo. ¡Tabasco! Tabasqueños como usted. O: ¿ya es diferente? Mujeres y hombres desesperados porque les robaron todo: el presupuesto para los servicios médicos, al grado que no hay medicamentos en los hospitales públicos, y el presupuesto para el derecho a la seguridad pública, al grado que Villahermosa es una de las ciudades más peligrosas de la República, esto último con base al Observatorio Nacional Ciudadano. Entre otras atrocidades políticas.

La asunción de Adán Augusto López Hernández como nuevo gobernador, cuya “puesta en escena” tuvo sus momentos de intensas protestas del pueblo y sus momentos de alardes de la “nueva” clase política, fue la “cereza del pastel” para la “celebración” del primer mes de Andrés Manuel López Obrador en el poder con sus más de dos mil muertes violentas, con sus desprecios al sexenio pasado a través de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) a pesar de las pérdidas multimillonarias, con las muertes o asesinatos de políticos de primera magnitud y con sus olas de despidos arbitrarios de la clase trabajadora, entre otros efectos de la “peste”.

¡Sí! La “peste” política. Los “trastornos” sociales, económicos y hasta religiosos podrían desembocar en una “pandemia” social, económica y hasta religiosa, porque muchos políticos ya están “enfermos”, reflejándose en sus principios éticos y en sus conductas morales. En sus acciones y en sus hechos. El estado de ánimo de millones de mexicanos es alarmante: en unos es de pesimismo y en otros es de enojo.

Los gestos de superioridad de Andrés Manuel López Obrador y de sus “enfermos” son el peor rasgo del nuevo gobierno y de los aproximadamente 30 millones de mexicanos “contaminados” porque están convencidos que transformarán la historia, ya que se sienten moralmente mejores que los demás.

Cálculos

La respuesta del secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú: son “las cuentas alegres de un hombre triste” sobre los cálculos matemáticos del excandidato por la Presidencia de la República José Antonio Meade Kuribreña para abogar por la continuidad del NAIM, es “síntoma” de un funcionario de Estado no educado, no equilibrado y no profesional. La designación nuevamente de Miguel Barbosa Huerta por la gubernatura de Puebla, después de la trágica muerte de Martha Érika Alonso Hidalgo, quien lo derrotó en las elecciones y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó el triunfo, es “síntoma” de un político no sensible.

Todos los “contaminados” por la “peste” tienen algo en común: una alta idea de sí mismos y una pobre idea de lo que es cambiar la historia.

La confrontación, producto de los delirios de grandeza como “efectos” de la “enfermedad”, está dándose con otro sector del pueblo: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quien advirtió a Andrés Manuel López Obrador que se opondrá a la creación de la Guardia Nacional y al proyecto del Tren Maya.

Ya son los primeros días de 2019. ¡Cuidado! A nombre de México, nuestra patria, hay que parar la propagación de la “peste” política.

¡Enfermos!— Cozumel, Quintana Roo

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

Los gestos de superioridad de López Obrador y de sus “enfermos” son el peor rasgo delnuevo gobierno

Caro le sale a un conductor el cansancio en el Periférico

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