in

Ante la pandemia, ¡“concretezza”!

Editorial

Mensaje y obras concretas del Papa

Felipe Arizmendi Esquivel (*)

VER

Durante tres días de la semana pasada, los obispos de México, conectados entre 110 y 120 en forma virtual, nos encontramos para reflexionar sobre los retos pastorales que nos plantea el virus SARS-CoV2.

Hubo interesantes exposiciones, intercambio de experiencias y tiempos de oración. En varios momentos, pudieron conectarse también muchas otras personas, sacerdotes, religiosas y laicos.

Un sacerdote argentino, Augusto Zampini, miembro de la Comisión que nombró el papa Francisco para que la Iglesia responda adecuadamente al Covid-19, en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, nos platicó que, en una reunión con el Papa, éste les dijo: ¡“Concretezza”!; es decir, propongan y hagan cosas concretas.

En otras palabras, déjense de sólo discursos y elucubraciones, y realicen acciones que sirvan directamente a la solución del problema humano por esta pandemia.

Es lo que el Papa ha hecho: además de orar y predicar, ha enviado respiradores artificiales y otros implementos médicos a varias partes del mundo, no porque él sea rico, sino para compartir las ayudas que le llegan.

Es una advertencia muy oportuna. Porque algunos somos muy dados a hablar, discutir y hacer buenos discursos, pero no compartimos lo que tenemos.

Como un hermano obispo, a quien se le pidió que platicara lo que se ha hecho en su diócesis ante esta emergencia, y todo su tiempo lo dedicó a recordar cosas de fe y de historia, ciertamente importantes, pero sin mencionar acciones concretas que hubieran llevado al cabo, y ciertamente las ha habido. Quizá el hermano obispo no comprendió lo que se le pidió.

Somos muy dados a filosofar, teologizar, buscar explicaciones de todo, dar consejos abstractos, a veces darnos palmaditas de ánimo, pero no todos abren su cartera para compartir de su propio dinero algo a hermanos obispos, a sacerdotes y a feligreses que están pasando graves carencias para sobrevivir.

Mientras no compartamos lo que tenemos, todo se queda en ideas y en el aire. ¡Concretezza!

He conocido a miembros de organizaciones no gubernamentales que hablan mucho de los pobres y luchan por sus derechos, en particular por los indígenas, para lo cual reciben cuantiosos apoyos económicos y gozan de buenos sueldos, pero nada comparten de sus propios recursos. Hablan y hablan, pero nada concreto aportan. En cambio, cuando estuve en Chiapas, algunos hermanos obispos, sin pedírselo, me apoyaban con recursos económicos. Así, pude realizar mi misión sin graves angustias. ¡Concretezza!

PENSAR

De Jesús, los evangelistas relatan su oración y sus predicaciones, pero también su cercanía afectiva y efectiva a los aquejados por diversos males: “Todos los que tenían enfermos con diferentes males, los llevaron a Jesús, y él los sanaba imponiendo las manos sobre cada uno de ellos” (Lc 4,40). Con razón San Pedro resume así la vida de Jesús: “Pasó haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el Diablo” (Hech 10,38).

ACTUAR

Abre tus ojos y tu corazón y date cuenta de personas que sufren más que tú, y haz algo concreto por ellas: una palabra, una oración, pero abre también tu cartera y compárteles algo de lo que tienes.

Una visita sería muy oportuna, pero están restringidas por la pandemia. Que el Espíritu nos inspire, para que nuestro amor sea concreto. ¡Concretezza!— Toluca, Estado de México.

arizmen@cem.org.mx

Obispo emérito de San Cristóbal las Casas, Chiapas.

 

Ventana para cita

Caso de Veracruz horroriza

Supervisan obras de vialidad en el centro meridano