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Antonio Alonzo Ruiz: Soborno o tentación para el profeta

Foto: Megamedia

Uno, dos, tres... por la adultez

Aún a varios estadios del Yarden, Andreas nos reconoce a la distancia; corriendo se acerca a nosotros y dice al profeta:

“¡Rabbí! La esposa y la hija de Pilatus quieren hablar —en privado— contigo”.

Vamos primero con el rebaño, contestó sin dudar el profeta.

Están como ovejas sin pastor, comentó.

Y llegó al Yarden. Y, sin ninguna prisa, bautizó a una gran multitud.

Prócula y Helena atestiguan este pasaje y, terminado, lo invitan a platicar.

Sabemos, dijo Prócula al profeta, que predicas la llegada del Reino del Cielo.

Venimos a ofrecerte todo el beneplácito y protección de Roma durante tu predicación y, de manera especial, todo el apoyo del gobernador para la instauración del nuevo reino en todo nuestro territorio.

El profeta no es negociador político. Es un consagrado, guiado por el Espíritu de Dios desde el vientre materno.

Por un lado sabe, que el Reino del Cielo, no es ajeno a lo público ni a lo político; no se instaura para quedarse encerrado en el templo.

Pero conoce bien la historia del pueblo elegido y sabe que ha existido la tentación de proteger la fe en Dios a través del poder político y en esta extraña alianza —fe y poder— la fe termina inclinando la cabeza reverenciando criterios e intereses políticos, a veces, perversos.

Algunos de lo que quedaban por ahí, se acercaban para ser vistos por estas dos poderosas mujeres.

Otros, se acercaban al profeta agradecidos por haber sido bautizados.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

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