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Aumentar la inversión

Editorial

Economía para llevar…

José Elías Abdala (*)

Dentro de los componentes del Producto Interno Bruto (PIB) la inversión representa el componente diferenciador más importante. Se puede considerar como el motor del crecimiento económico, el diversificador y transformador estructural por la generación de empleo que crea y los efectos spillover sobre los demás componentes del PIB, impactando de forma positiva en el bienestar de la sociedad.

México necesita crecer a niveles por encima de los que registra actualmente para lograr reducir la brecha tan grande de desigualdad económica que se tiene. Para lograrlo, es necesario la generación de empleos dignos y bien remunerados a través de aumentos en la producción, así como en infraestructura, industrias y fábricas, puertos, hospitales, institutos educativos, institutos financieros, entre otros.

Los inversionistas, tanto nacionales como internacionales, ven a nuestro país como un país de oportunidades, por la calidad de mano de obra que existe y de bajo costo, por las ventajas comparativas que tenemos, por nuestra ubicación y geografía en general, por los tratados comerciales que tenemos con otros países y por la rentabilidad que podemos ofrecer.

Sin embargo, la economía mexicana, en conjunto con las instituciones públicas y privadas, tienen el reto de mantener e incrementar su atractivo como destino de la inversión privada en un entorno de competencia mundial por la economía tan globalizada en el que vivimos.

Por lo que surge la pregunta clave, ¿cómo aumentamos la inversión privada en México para así impulsar el crecimiento económico?

1.—Mejorar el sistema de justicia, el estado de derecho y la estabilidad política, haciendo que se respeten y cumplan las leyes, acabando con la inseguridad, la corrupción y la incertidumbre que se vive actualmente, lo cual afecta negativamente la inversión privada.

2.—Aumentar la disponibilidad de carreteras, aeropuertos, puertos marítimos, energía eléctrica, mano de obra capacitada, ya que ante la ausencia de éstos, las compañías pueden retrasar, reducir o cancelar sus inversiones en el país.

3.—Generar cadenas de valor entre las compañías y manufacturas para que exista una conectividad y formación de clusters buscando tener efectos spillovers, teniendo una gran productividad en dichas áreas a través de economías de escala, alta conectividad de transporte, colaboradores con altos niveles de conocimiento, tecnología de vanguardia, altos salarios y menor desigualdad.

4.—Realizar campañas de promoción estratégica para atraer mayor inversión a localidades donde aún no se cuenta con ella, construyendo propuestas de valor relevantes para cada tipo de inversión que se desee atraer.

5.—Incentivar inversiones socialmente responsables con el medio ambiente, buscando ser un referente para aquellos que se guían por valores y principios conscientes del cambio clmático, manteniéndose competitivos y buscando un beneficio colateral significativo para la sociedad.

6.—Promover la educación de alta calidad y especialización dentro del país, buscando que la mano de obra altamente capacitada sea capaz de atraer inversiones para ser competentes a nivel internacional y con conocimientos de punta por su capacidad de operarios especializados, idealmente diseñando los programas en conjunto con las necesidades de los inversionistas.

7.—Reformar el sistema bancario, otorgando incentivos de crédito e instrumentos financieros que le permitan a las empresas enfrentar los retos que se presentan en una economía tan globalizada con diferentes monedas y destinos comerciales de importación y exportación.

8.—Promover la investigación científica, creando vínculos entre los institutos educativos y las empresas, otorgando recursos económicos e incentivos que permitan aumentar la capacidad de innovación tecnológica y volverlo un atractivo para los investigadores.

9.—Crear áreas con beneficios e incentivos fiscales, buscando atraer inversiones extranjeras, que incentiven a la inversión privada y la reinversión de utilidades dentro del país, con el objetivo que de cada peso que se produzca, se retenga dentro del país la mayor parte de esas ganancias, evitando la fuga de capitales a través de una cadena productiva integrada lo más local posible y así alcanzar el mayor beneficio para la sociedad mexicana.

Es urgente que el gobierno tome las riendas de nuevo para acabar con la incertidumbre que existe sobre el rumbo de nuestro país, se una a la iniciativa privada y a las instituciones para que las decisiones estén alineadas al objetivo de fomentar la inversión y se busque el crecimiento de la economía.

Dicho esto, el gobierno, en sus distintas estructuras, debe ver la inversión privada como un aliado, ya que a mayor inversión, aumenta la recaudación de impuestos, los cuales se destinan a la distribución del gasto e inversión pública, buscando destinarlo eficientemente a proyectos productivos y programas sociales que soporten a la inversión privada.

Potencial

Por lo tanto, la inversión privada tiene el potencial de ser un motor en el crecimiento económico, creando nuevos y mejores empleos, impulsando nuevas tecnologías, aumentando la competencia entre compañías, la difusión de conocimientos y la capacidad de conectar las periferias rurales con las zonas centrales urbanas, con ello reduciendo la desigualdad tan marcada que tenemos en México y con ello incrementar el bienestar de la sociedad.— Mérida, Yucatán.

Licenciado en Economía, Curso Honoris con Doble Titulación por el ITESM

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