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Aún no llega la calma

Editorial

Inundaciones y más por las tormentas

Por Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Hay un dicho que expresa que después de la tormenta llega la calma, tal vez porque el fenómeno meteorológico se aleja y ya no hay vientos, ni aguaceros.

Pero, en la cruda realidad, quienes viven las intensas lluvias y los vientos huracanados no ven la calma de inmediato, menos para los damnificados.

A nuestro estado llegaron las semana pasadas dos fenómenos meteorológicos, “Gamma” y “Delta”, este último considerado huracán por su fuerza y tamaño. Afortunadamente, en nuestra entidad Delta fue benévolo, pero juntas, las dos tormentas, causaron inundaciones en comisarías del interior y de Mérida, así como fraccionamientos de la ciudad y lugares como el “paso deprimido”, ya cliente frecuente de lluvias, Plaza Harbor y algunos estacionamientos de supermercados.

Después de las tormentas, que provocaron aguas históricas y rompieron récords, se incrementan los males, pues salen a la luz las deficiencias, las negligencias y la falta de planeación en la construcción de inmuebles y calles.

Inundaciones. ¿Por qué se inunda Las Américas y otros fraccionamientos no? Ante lluvias recias, no necesariamente huracanes, este lugar se llena de agua. No es normal que un fraccionamiento relativamente nuevo sufra con el agua y literalmente las casas y calles se inunden, con pérdidas de los habitantes, pues los muebles y otros implementos se pierden.

Se supone que al hacer un fraccionamiento, más en nuestro territorio, es prioritario hacer los pozos necesarios o más para que el agua se vaya y planear para que entre calles y casas no se desborden las aguas en el interior.

Es necesario revisar estas anomalías y que la empresa correspondiente actúe para arreglar desperfectos y buscar soluciones para lluvias futuras.

Las comisarías y lugares vulnerables también sufren los embates de las lluvias, porque tienen casas endebles y las cosechas se pierden. Si fraccionamientos como Las Américas y Santa Fe se inundan, entonces qué pensar de estos lugares con viviendas frágiles.

Por eso es importante prevenir. Hay que reconocer que sí lo hicieron con anticipación las autoridades, pero se requieren más albergues y bien acondicionados. Hubo personas que no tuvieron cupo o se iban de albergue en albergue para ser recibidas. Y también que lleguen pronto los apoyos para los damnificados.

Postes de la CFE y Ayuntamiento. Lamentablemente en Las Américas ocurrió el fallecimiento de una joven doctora que salió de su hogar y al estar entre agua y tocar un poste de alumbrado público se electrocutó.

Si las aguas generan estos contactos fatales al entrar en contacto con los postes, entonces es importante que tanto la CFE, que presume de ser una empresa de clase internacional, como los ayuntamientos, hagan postes especiales, con protección, para evitar estas tragedias.

Debe haber algo ahora con los avances de la tecnología para realizar trabajos de alta calidad en la protección.

Lamentablemente, a veces vemos postes de madera que se están resquebrajando o de cemento doblados, con las cabillas de fuera o los cables colgando. Hay que invertir. Es cierto que se requiere dinero, pero ¿no acaso los contribuyentes pagamos la electricidad, incluso con altas tarifas, para hacer cableados y postes de calidad? Se sacrifica la excelencia por lo económico.

Baches. Las lluvias erosionan las calles, es cierto, y se multiplican los baches. Hay avances en reparación de baches y construcción de calles en la actualidad que en trienios del ayer. Sin embargo, es importante que la calidad esté siempre presente y no se erosione el dinero y al final en las calles llegue solamente un caldo negro con piedrecillas que al siguiente días ya está erosionado el hoyanco.

Urge construir calles que duren décadas, no trienios como se hacía antes. Urge también reparar calles y baches a la brevedad posible con materiales de calidad. ¿Cuántos conductores o peatones no han caído en estos días en algún cráter de éstos? Hay peligros constantes, no se sacrifique la calidad por unos pesos.

Mosquitos. Con estas lluvias y estancamientos, como en Las Américas, el “paso deprimido” y otros lugares en la ciudad, así como en los charcos de las comisarías, los mosquitos están surgiendo y aparecerán más. Por eso las autoridades deben adelantarse y fumigar a tiempo.

Se les cuestiona a las autoridades la tardanza para actuar, pues a veces en los momentos cruciales, cuando los mosquitos hacen su agosto con nuestro líquido escarlata, no hay fumigación, ya más tarde llega la acción.

La calma no llega a nuestro estado después de las dos tormentas. Se requieren apoyo a los campesinos damnificados y a las familias que perdieron muchas cosas; urge también que los vecinos de Las Américas sean apoyados en estos momentos cruciales y desesperantes, pues muchos se quedaron sin habitar sus casas, porque no pueden entrar.

Si no se actúa pronto en el estado, surgirían la pestilencia, ejércitos de mosquitos y más enfermedades. No olvidar que estamos en pandemia.

No hay que sacrificar la calidad por lo barato. Hay que terminar con la cultura de menor calidad para generar más ganancias, pero para unos cuantos. Están las autoridades para servir con calidad y honradez. ¿Acaso los ciudadanos no lo merecemos? Ojalá pronto llegue la calma después de las tormentas que nos inundaron a placer.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

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