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Aviva la luz del interior

Foto: Megamedia

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz*

“Antes de comenzar tu recorrido, mi avisado aprendiz, por las tres vías que te llevarán al nivel más alto de la espiritualidad, es bueno que recuerdes, como ya platicamos antes, que de forma similar a que la emoción te proporciona información que escapa a tu razón, tu espíritu te pone en contacto con verdades que sobrepasan, en mucho, a tu realidad corporal.

Realidades que, sin perder el piso, te llevan a experiencias que escapan del todo al mundo simplemente visible”.

“Mi querida Paz”, interrumpí, “¿cómo despertar a ese mundo escondido?”

“Me parece adecuado utilices el verbo ‘despertar’, aunque no es un mundo ‘escondido’”, aclaró.

“‘Despertar’ en este caso significaría avivar tu luz interior, la cual siempre ha estado dentro de ti y, más que escondida, ha estado muy débil o tal vez, apagada”.

“Te contaré una anécdota de un gran maestro de la vida interior”.

“Un día, un discípulo le preguntó: ‘Maestro, ¿cómo logras mantener encendida tu luz interior?’”.

“El Maestro le dio al discípulo una vela encendida y le dijo: ‘Vamos a dar un paseo. Pero si se apaga tu vela, no podrás ser ya más mi discípulo’”.

“Dieron un largo paseo. La vela del discípulo permaneció encendida”.

“‘¿Cómo lograste que tu vela permaneciera encendida?’, preguntó el Maestro”.

“‘Puse toda mi atención y cuidado para que no se apagara’, respondió”.

“‘Eso debes hacer, querido discípulo, para mantener encendida tu luz interior’”.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

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