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Benéfica suma de voluntades

Guillermo Fournier

Las asociaciones civiles

José Guillermo Fournier Ramos (*)

Las asociaciones civiles desempeñan un papel determinante para alcanzar el objetivo del bienestar de la comunidad.

El esfuerzo realizado por estas agrupaciones es digno de admiración, ya que su afán por mejorar el entorno los llama a sobreponerse a los obstáculos recurrentes que aparecen en el camino.

La limitación de recursos suele ser suplida por una extraordinaria disposición por contribuir al bien común y en esta convicción inamovible reside la clave del éxito.

Estas organizaciones surgen como respuesta a una necesidad social detectada. Se trata de grupos de personas con la voluntad de atender problemas que lastiman al tejido social. Así, la solidaridad se manifiesta con fuerza y consigue traducirse en movilización.

Cuando un grupo de individuos se decide a trabajar con empeño en torno a una causa compartida, los resultados suelen superar las expectativas.

En la actualidad, existen asociaciones civiles destacadas en materias tan diversas como el liderazgo, el cuidado del medio ambiente o el emprendimiento. Cada una es valiosa por su aportación al ámbito donde se desenvuelve. Empero, a pesar del surgimiento reciente de varias organizaciones de la sociedad civil, hace falta impulsar aún más la cultura de la participación ciudadana.

El gran reto consiste en lograr que los individuos sean capaces de superar la desidia, para involucrarse en la búsqueda de las soluciones a los problemas que afectan su entorno. Quejarse es sencillo, pero decidirse a transformar la realidad exige de actitud y carácter.

Además, hace falta liderazgo responsable para promover el trabajo en equipo. Necesitamos de mayor conciencia colectiva para contar con más asociaciones civiles referentes en sus respectivos rubros de acción.

En adición, es importante que se establezcan puentes de colaboración entre las asociaciones civiles. El entendimiento entre agrupaciones puede ser de gran provecho para ampliar la visión y maximizar el impacto en la sociedad. Para lograr tal coordinación, es indispensable que exista un diálogo constructivo entre los liderazgos que encabezan estos núcleos organizados.

Las organizaciones de la sociedad civil, asimismo, son incubadoras de talentos. En ellas se forman líderes de convicciones y principios con la capacidad de trascender. En este sentido, las asociaciones civiles son plataformas significativas donde se moldean aptitudes y valores que más tarde se reflejarán en el entorno inmediato. Por tanto, además de conseguir resultados concretos con su labor, estas agrupaciones sirven para nutrir el crecimiento humano de mujeres y hombres en beneficio de la comunidad.

Las asociaciones civiles se integran por personas dotadas de tenacidad y sentido de compromiso. Sumemos voluntades y trabajemos por los ideales que nos motivan a seguir adelante. Apoyemos la iniciativa de las organizaciones de la sociedad civil y reconozcamos la dedicación que imprimen para hacer una diferencia.— Mérida, Yucatán.

fournier1993@hotmail.com

Licenciado en Derecho, maestro en Administración pública y profesor universitario

 

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