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Busca la verdad

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruíz (*)

A veces —comentó Prudencia— no entiendo el pensamiento y proceder de algunas personas. Ya que aún a sabiendas de que la Verdad es necesaria para que haya Armonía y, ésta, para que florezca la Justicia, parecen ser cada vez más quienes pretenden mantenerse indiferentes ante la Verdad.

¿Indiferentes ante la Verdad? Pregunté a Prudencia. Así es, contestó.

Esto ocurre cuando no respondes, o respondes superficialmente, a preguntas básicas tales como, ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿hacia dónde voy? ¿qué hay después de esta vida? Ya que, de las respuestas a estas preguntas, sin duda, dependen el sentido, la profundidad y la Verdad de tu existencia, querido amigo.

Sin embargo, la peor y más peligrosa versión de la indiferencia ante la Verdad —apuntó Prudencia— se da cuando, por no resultar placentera o conveniente, pretendes ocultarla o corromperla.

Hasta las verdades más claramente delineadas históricamente por las ciencias como, por ejemplo, la dignidad de la persona humana y aún las más evidentes como, ser mujer u hombre, hay quienes hoy pretenden deformarlas y acomodarlas de acuerdo con gustos e intereses personales o de grupo, sin advertir —señala— los graves daños y confusiones que provocan en la mente y comportamiento de las personas más vulnerables.

Para buscar y encontrar la Verdad, querido amigo, requieres claridad de mente e intenciones, ser valiente en la acción y honesto contigo mismo, concluyó.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzo aalonzo@crehas.org

 

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